Comienza la temporada

>>  martes, 29 de septiembre de 2009



Creo que la culpa de todo esto la tiene el cole. Sí, porque nos acostumbra a según qué pautas.

El otoño es el momento de empezar y/o retomar.
Empezar: mis casitas de muñecas, mis labores de punto, mis coches antiguos, mis dedales con motivos florales...
Retomar: el inglés y yo, la informática y yo, el gimnasio y yo, el fumar y yo, la carrera y yo…

De empezar.

- Cómo decías que te llamabas?
- Luz.
- Dices que trabajas en la cafetería de enfrente de mi oficina?
- Me temo que sí.
- Te pondría muy nerviosa que fuera a verte sin que supieras quién soy? Te llamo por tu nombre y te pido un café.
- Lo harías?
- Me temo que sí.

No, no lo hice. Pero ella pasó dos días nerviosa en el trabajo pensando que lo haría. Simple, verdad? Y efectivo.

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Acompáñame

>>  domingo, 27 de septiembre de 2009



Te quiero. Sabes que te quiero. Yo sé que tú me quieres.

Nunca hemos cuestionado ni mi sexualidad ni la tuya. Eres hetero. Lo respeto. Yo no. Tú lo respetas.

Siempre hemos cuestionado, al menos yo, y tú conmigo, lo que sea que se debe hacer. Sabes que los convencionalismos no son mi fuerte.

Eres mi amiga.

-Necesito que me abraces.
-Por supuesto. Cuando tú quieras.

Pasaremos toda una noche abrazadas.

Porque la vida es dura muchas veces.

Porque, algunas de ellas, sólo necesitas sentir el calor de una persona. Sólo necesitas sentir la caricia de una mano amiga.

Afortunadamente, a cambio de nada.

-No me apetece tirarme a un tío para sentir un abrazo.

Sexo. Sexo a cambio de cariño. Sexo a cambio de caricias. Sexo a cambio de un simulacro de amor.

Tú y yo, sólo nos daremos, como ya nos dimos querida amiga, amor a cambio de amor.

Besos a ti.

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Tedio

>>  miércoles, 23 de septiembre de 2009



Quizás Tedio sea nombre de mujer y se enamore de mí de vez en cuando.

Debe ser, porque, algunos días, sin mediar palabra o discusión alguna, me invade una sensación como de hambre de vida, y de hastío de muerte.

Esos días, acallo las voces que me dicen triste, porque son viejas alcahuetas de grandes tetas que me dejan el cuerpo vacío por dentro, y doliente por fuera.

Esos días, aprieto los dientes para esperar que pase, porque sé seguro que pasará, ya pasó antes, antes de que todo pareciera caído, como el edificio que hubiera construido Gaudí, de tener tiempo, ganas, y estar más loco aún de lo que estaba.

Entonces, respiro. Respiro flojito, para no alertar al miedo. Cierro los ojos y finjo dormir, o me drogo con pastillas o sexo.

Espero.

Espero a que Tedio se confunda de amante.

Se vaya lejos.

Lejos.

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Frases "célebres"

>>  martes, 22 de septiembre de 2009




Conversación con un compañero de trabajo:
-Atchis.
- Si estornudas tienes que cubrirte con el codo, por lo de los virus en las manos y el contagio. Ya sabes, por la gripe.
- Ah. Y si me cubro la boca con el minivestido que llevo y te enseño las bragas (que no llevo, pero eso tú no lo sabes)?.
- Vale. Llamo a los compañeros.

Conversación con una amiga:
- Me gusta tu casa. Es preciosa.
- Pues aún no has visto la mejor parte.
- Cuál es?
- La que se ve desde mi cama, agarrada a los barrotes del cabecero.
- Ahhhh.

Conversación con otro compañero de trabajo:
- A mí el estrés se me pasa follando.
- Buen método. Toma mi teléfono. Podrías convencer a mi mujer?
- Estás seguro?

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Romper

>>  domingo, 20 de septiembre de 2009



No te veré envejecer, ni envejeceré a tu lado.

No nos pondremos a dieta juntas, previniendo tus achaques y los míos.

No te acompañaré al médico, ni oiré eso de que tienes que cuidarte, que ya no eres una niña. Ni yo tampoco.

Nuestro hijo no irá a la universidad.

No estaré a tu lado cuando te asciendan en tu trabajo, consigas ese puesto que tanto deseabas, o cuando publiques tu primera novela. No, yo no estaré.

No tendremos ningún hijo.

No nos compraremos esa casa que querías, que queríamos.

No nos haremos una foto en la torre Eiffel.

Nunca iremos a París.



Ahora, ya, sólo nos quedan No….

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De nuevo tú

>>  jueves, 17 de septiembre de 2009



No eres Carlos, porque Carlos olía a yerba, y tú hueles a nostalgia y olvido. Aunque eso fue antes.

Tampoco Julián, que siempre olió a perfume de otra y a promesas que nadie pedía y que nunca cumplió.

No eres Cesar, que siempre estaba sin estar, que me quería sin quererme y me dejó sin dejarme, hasta que yo, principalmente por aburrimiento, lo dejé a él.

No eres Andrea, que era como un pastel. Dulce, como un pastel. Tierna, como un pastel. Atrayente. Y que, inevitablemente, me acabó empachando.

Tampoco ninguno de los que compartieron sus lenguas y sus cuerpos, sus manos y deseos, y apenas me dejaron un recuerdo difuso, como el vaho en el cristal, que limpié con la mano al día siguiente.

No eres ninguno de esos, pero quizás tampoco seas tú, que fuiste juventud y juego, fuiste insinuación, ingenuidad y, a ratos, también vacilación y miedo.

Ahora, te podría llamar imprevisto, te podría llamar romance, devaneo o descabello, aunque también me gusta la palabra proyecto.

Oportunidad, siempre tuviste el don de la oportunidad.


Besos, Javier, espero que te guste.

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Sóplame

>>  miércoles, 16 de septiembre de 2009



- Sóplame.
- Puedes pedirme lo que quieras y me pides que te sople?
- Hazlo, por favor.

Te acercaste por detrás. Pusiste tu mano sobre mis párpados. Cerraste mis ojos.

- No me mires, sólo siénteme.

Tu mano tomó mi cabeza y la echó hacia delante, dejando libre mi cuello.

Soplaste sobre mi cuello.

Apenas imperceptible. Suave. Tan suave que no hubieras movido la llama de una vela.

Cada uno de los vellos de mi cuerpo respondió a tu susurro. Se dirían que bailaban al compás de tu boca, moviéndose, como mueve el viento tu pelo, cuando yo te miro.

Seguiste la línea de mi espalda. Bajabas soplándome igual que tantas veces bajaste besándome. Justo por esa parte de mi espalda, que, de tanto besarla, tiene nombre de ti.

Con los ojos cerrados, yo te adivinaba, espectante.

Tú te acercaste a mi sexo. Dejaste tu aliento sobre él y él intentó fundirse con tu boca. Tú, te separaste de mí.

- No, cariño. A partir de ahora, sigue tú.

Te habías sentado sobre tus talones, justo detrás de mí.

Yo me agarré a los barrotes de la cama y apoyé mi sexo sobre tu pierna.

Bailé sobre ti y tú me mirabas. Mi música era mi deseo, que es arcaico y egoísta, salvaje, como muchas veces lo soy yo.

Agotada caí hacia delante, mientras tú, ahora sí, bebías de mí.

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Cómo esconder a una amante (modo advanced)

>>  lunes, 14 de septiembre de 2009



Me siento un poco salvaje últimamente. Pido perdón por anticipado si molesto a alguien por hablar de algo tan políticamente incorrecto (que, por otro lado, me encanta ;-) ).

Bien, allá vamos.

Os recomiendo, queridos fantasmas, que no tengáis amantes si vuestra relación de pareja se ha establecido en términos de fidelidad sexual. No está bonito. Pero… puestos a hacerlo, hacedlo bien.

Consejos generales:

1. Mejor una amante con casa propia. No compartida. Si es compartida, pasar al punto 2, por las dudas de que el compañero/a de piso se encabrone y lo suelte todo.
2. Ir a un hotel/hostal. Lejos de donde vives (no te salgas de españa, que no hace falta, con que vayas al otro lado de la ciudad, suficiente). No vayas a dejar el DNI ni a pagar con tarjeta. Se espabiladito al elegirlo, a ver si va a venir la familia del pueblo y la llevas al mismo hotel.
3. Mejor que tu amante sepa desde el principio cuáles son los límites de vuestra relación. Será el momento de dejarlo si ella/él desea tener un mayor compromiso y tú no.
4. Jamás liarse con alguien que conozca a tu mujer. Jamás presentarle la amante a tu mujer. Sí, puede dar cierto morbo, pero, si una mujer es una bomba potencial, juntar a dos en esas circunstancias es ser un temerario.
5. Una amante es alguien a quien se esconde. Eso tiene su puntito, porque lo prohibido siempre excita. También puede agobiar no salir a tomar un poco el aire y que la relación se establezca entre cuatro paredes. Tú verás lo que te conviene, pero, mejor continuar con una relación limitada a cuatro paredes que arriesgarse a que la relación esté aireada a los cuatro vientos.

Consejos muy prácticos:

1. Nunca hablar de tu mujer a tu amante. Si tienes problemas con tu mujer, lo hablas con ella o vais a terapia de pareja. Una amante no es una terapeuta. Está muy manido el tema de “estoy contigo porque mi mujer no me entiende”. Sé original, por favor. “Estoy contigo porque me pones y me das la ilusión que creía perdida”. Mejor, dónde va a parar.
2. No utilizar tu teléfono para comunicarte con tu amante. Utiliza en msn, el correo, twitter,… sobretodo, nunca mensajitos al móvil, que son un peligro. Una opción es tener una tarjeta de prepago que uses siempre con ella. Cuando no la uses, guárdala en un lugar seguro, aunque, antes, siempre habrás borrado los mensajes y las llamadas.
3. Las reuniones de trabajo son una buena excusa para quedar, siempre preferible al amigo/a tapadera que puede fallarte.
4. Los regalos… cúrratelo, porque si sacas una cantidad significativa de la cuenta tu mujer se va a enterar. Así que…

Fundamental:

1. Que no sepa dónde vives.
2. Que no sepa tus apellidos.
3. Que no sepa dónde trabajas.
4. Que no sepa tu móvil real, sólo el de contacto.
5. Que no conozca a nadie de tu entorno.

O sea, que seas tú quien controla la situación.

Ahora me vais a decir que no vais a encontrar a ninguna amante que acepte todas esas condiciones.


Yo, las acepté alguna vez.


Besos, queridos fantasmas.


Nota: Queda en tu mano saltarse las reglas porque consideres que tu amante es una persona en la que puedes confiar. En ese caso resultaría bastante irónico, porque serías honesto con tu amante y no con tu mujer. En fín. Piénsalo.

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Cómo joder a una ex (modo advanced)

>>  sábado, 12 de septiembre de 2009



Este post no es recomendable leerlo. Mucho menos, ponerlo en práctica. Si pasáis de estas dos primeras líneas, seguro que os vais a convertir en malas personas y terminaréis vagando por los infiernos de Dante.

Allá vamos.

Partamos de que a nadie le gusta que su ex tenga sexo. Es mas, que preferiríamos que pasase la vida en un monasterio cartujo, con una tabla como cama, con sandalias, sabañones, y un látigo de cinco puntas en la mesilla de noche para los ratos de ocio.

O sea, que jode tela.

Formas de convencer a tu ex de que follas mucho más ahora que antes:

1. Forma “colegas”. Quedas con una amiga que no conozca tu ex. Da igual que sea amiga de toda la vida que nueva. Aunque la maniobra dará distintos resultados en un caso o en otro.
La forma colegas consiste en ponerse de acuerdo con tu amiga en convencer a tu ex de que soys amantes.

A tener en cuenta:
- Tu amiga debe ser bastante hija de puta o bien se la tiene jurada a tu ex.
- Es posible que no encuentres a ninguna amiga dispuesta a putear a tu ex o que no convenzas a una nueva amiga para hacerlo porque tenga principios.
- Es preferible una amiga de toda la vida o que la conozcas hace mucho tiempo, antes que una nueva, porque siempre le quedará a tu ex la duda de si erais amantes cuando todavía estabas con ella.
- Algunas veces, y esto es importante tenerlo en cuenta, este juego de “vamos a hacer como sí”, termina en la cama con la amiga. Eso pasa si tu amiga es una morbosa. Elige bien ;-)

Forma de proceder:
- Acude con tu amiga, un día en que quedéis tu ex y tú. Preferiblemente en un gran grupo. Eso hace más creible la historia. Además, si hay mucha gente, siempre habrá una “buena amiga” que informe a tu ex de lo que ella misma no ha alcanzado a ver.
- No seas evidente. Ante la pregunta de qué tipo de relación tenéis tu “colega” y tú, responde sólo amigos. Trátala con cariño. Cédele el sitio. Preocúpate de que esté cómoda. Pregúntale si quiere beber algo más. Cruza miradas de complicidad….

2. Forma “lo llevas claro”. Esta forma consiste en quedar con tu ex en los mismos términos que antes, pero llevar a una amante real.
Que tu amante sepa o no que quieres putear a tu ex es irrelevante. Porque, más que nada, hay cosas que son evidentes, y, nada más tu ex eche la vista encima a tu amante, sabrá que es tu amante, así que, en este caso, no hay que procurar aparentar nada, dejar que todo fluya y ya está.

Recomendable: Si es una amante real, mejor no le expliques de qué va el tema. Porqué? porque se puede poner celosa y pensar que todavía te importa tu ex si quieres hacerle daño, y pensar que la estás utilizando, y pensar que no es la única mujer que deseas follarte… supuestos todos ellos tan reales como incómodos.

A tener en cuenta:
- Esta forma tiene sus ventajas, como no tienes porqué descubrir tus intenciones a nadie, nadie va a decirte que no ni a juzgarte como la mala persona que eres.
- Si ligas menos que enjuto mojamuto, opta por la primera opción.



De forma general:
- Jamás, y digo, jamás, reconozcas tu verdadera intención. Y menos, ante tu ex o sus amigas. Sólo lo sabréis tu amiga (caso que se trate del método 1) y tú. Para tener más éxito en este punto, es mejor que sea una verdadera amante y que no le hubieras dicho nada.
- Puedes repetir la putada todas las veces que te apetezca, puedes ir alternando el modo 1 y modo 2.

Para muy hijos de puta:
- Si acabas saliendo con la amiga coartada, y esta, a su vez, se convierte en tu ex, utiliza el mismo método para putearla. Eso jode…


Espero que no hagáis nada de esto nunca, queridos fantasmas.

Besitos a todos.

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Mi yogur

>>  viernes, 11 de septiembre de 2009



Un día tomé un café con mi yogur.

Yo no sabía ese día que ella sería mi yogur, aunque, desde que la vi, deseé que lo fuera.

- Qué buscas?, pregunté.
- Alguien con quien estar a gusto. Y tú?
- Alguien como tú, quise responder. Aunque sólo respondí “lo mismo que tú”.

Mi yogur es inteligente, observadora, reservada, encantadora y bonita.

- He dedidido dejarme llevar.
- Prometo llevarte donde quieras ir.

Un día, me llamó mi yogur.

- He conocido a alguien.
- Sabes que no soy celosa.
- Sí, lo sé. Pero me gustaría conocerla mejor. No puedo quedar contigo, a no ser que quieras quedar para charlar solamente.
- Sabes que yo no te voy a decir que sí a una proposición así.
- Lo sé, pero es lo único que puedo ofrecerte en estos momentos.

Yo sabía que no era mía. Ella también lo sabía. Igual que yo no soy de nadie. Porque nadie es de nadie.

- Estás segura de esa decisión? Sabes que yo no te daré problemas y que tu vida sería como tú quisieras, no te limitaría en absoluto.
- Lo sé. No sé si es una decisión sensata, pero es la que deseo tomar en estos momentos.
- Bien. Aquí estaré para ti. Podría hacerme la dolida o aparentar un orgullo que no tengo. Prefiero decirte que me hubiera gustado que nos diéramos una oportunidad.
- Quién sabe.
- Sí, quién sabe.

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El cazador

>>  jueves, 10 de septiembre de 2009



Normal su cara. Normal su casa y su familia, al igual que su trabajo y su coche, un monovolumen de lo más normal.
Normal su traje de oficinista aburrido.
Normal su jefe de mala sangre estándar, tan normal, que más que despreciable resultaba patético.
Normales sus amigos de toda la vida.
Normales sus compañeros de trabajo, con los que compartía cafés, alguna cerveza y ninguna confidencia.
Normal su sexo, que dudaba siquiera de lo que él hacía, cada vez menos ya, pudiera acaso llamarse sexo.

Algunas noches, bajaba a las ramblas.

- Ramón, cariño, ya te echaba de menos, le decía la negra.
- Hola negra, hay algo para mí?, decía él.
- Hay una muy jovencita, de las que a ti te gustan, esa rubia que anda por allí.
- Cuántos?
- 15.
- Seguro, negra? Mira que la última vez me tangaste.
- Cariño, yo a ti no te engañaría nunca.
- Gracias, negra. Y le metía 20 euros en las tetas, porque la negra siempre tenía para él lo que él buscaba.

Ramón tenía una agenda de piel marrón, en la caja de seguridad de un banco, donde le gustaba escribir el nombre de todas las niñas con las que había estado. Llevaba años escribiendo nombres. No solo nombres. Le gustaba llevarse un recuerdo: un mechón de pelo, un colgante, un anillo, unas bragas. Algunas veces, se llevaba algo más, pero sólo era cuando la normalidad le quitaba el aire, y él, desesperado, buscaba un hueco para respirar.

Esas veces, encontraban a una niña en la calle, nadie supo cómo, nadie supo quién. Algún sádico, decían.

Él atesoraba cada una de esas veces, cerca, muy cerca, de su corazón.



La niña rubia le gustaba. Mucho. Quizás, esta noche sería una de sus noches especiales. Quizás, también, habría llegado el momento de prescindir para siempre de los servicios de la negra.

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Quiero probar

>>  miércoles, 9 de septiembre de 2009



Ayer, en mi pelu, J (chico) y S (chica) , mis peluqueros, tuvieron esta conversación:

- Cari, te vienes conmigo a Madrid? Me quiero pasar por chueca y no me apetece hacerlo solo.
- Pues mira que me apetece. Me lo pienso.
- Oye, que no hace falta que te líes con nadie, sólo te vienes conmigo y pasamos un buen rato. Yo sí que tenía pensado liarme con alguien.
- Ya, si a mí me parece bien. No sería la primera vez que voy. De hecho, la última vez fui con tres amigas, las tres heteros pero muy liberales, y las tres terminaron liadas con chicas. A una de ellas le debió gustar más, porque ha reincidido ya varias veces.
- Y tú?
- No. Verás, yo respeto, pero es que a mí no me pone.

Jolines.

Cuestiones que me surgen:

1. Está de moda probar?
2. Estan desinhibiéndose las mujeres?
3. Porqué no ocurre esto con los hombres?

Cómo lo veis, queridos fantasmas?

Un día de estos vamos a estudiarnos el informe kinsey para que nos conozcamos un poco más a nosotros mismos.

Muchos besos.

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El niño de dios (III)

>>  martes, 8 de septiembre de 2009



Era de noche y llovía.
Él piensa que no lo vió nadie. Tiene razón. Yo no soy nadie.

Por la mañana, cuando la niña salió al baño de detrás de casa, volvió gritando y llorando. Yo pensé que habría discutido con su padre. Pero su padre estaba en el salón tomándose el café y no habían tenido tiempo de verse.

Está muerto, gritaba, muerto.

La niña salió a la calle, en pijama, con la cara descompuesta. Gritaba como una loca, y de loca llevaba el pelo y la mirada. Abría las manos queriendo coger el aire y las cerraba queriendo atrapar la vida entre ellas. La vida de él, que se le había escurrido, como pez de río.

Está muerto, gritaba, muerto.

Su vientre hinchado se movía como con vida propia, como si el niño también hubiera visto a su padre y supiera que ya nunca lo conocería.

Yo lo veía todo desde la ventana, porque no me atrevía a salir. Pensé que lo mejor era decir que yo no sabía nada, que no había visto nada. Como toda la vida. Como ha sido mi vida desde que estoy con él.

- No te disgustes, hija, a ver si le va a pasar algo al niño.

Pienso que mi príncipe vería el mundo con sus dos ojos, si esa noche a su padre no se le hubiera escapado la vida, como pez de río.

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El niño de dios (II)

>>  domingo, 6 de septiembre de 2009




Siempre supe que mi hija sería una puta. No podía ser de otra manera naciendo de su madre.

Hice lo que pude por ella. Disciplina. Cuando ella salía de casa, allí estaba yo, cerca, vigilante.

Un día le conoció. Yo compraba tabaco, para disimular, en la esquina de enfrente, y vi como el melenas se acercaba a mi hija. Ella tenía 13 años. El melenas le sonrió y yo sé que a la muy puta le gustaba el melenas, porque al darle dos besos le refregó las tetas.

Yo hablé con ella de lo que se debe y no se debe hacer. Ya habíamos tenido algunas conversaciones sobre ese tema. Creo que ella nunca me prestó atención. Tampoco ese día lo hizo. Yo le hablaba y ella me miraba con los ojos muy abiertos, como si me estuviera escuchando, pero yo sé que ella pensaba en follarse al melenas.

Los vi juntos. Estaban dentro del coche de él. Ella se agachó sobre su entrepierna mientras él se fumaba un ducados. Es lo que hacen las putas. Un día su madre intentó hacerme eso mismo y la tuve que apartar de una hostia. Después estuvimos rezando durante horas. Me lo ha dicho una vecina, me dijo llorando, putas. Son unas putas.

Intenté volver a casa y olvidarlo todo. Pero una y otra vez veía a mi hija agacharse sobre él y él sonreir satisfecho, mientras se fumaba su ducados. Sigue, puta, le dijo.

Era muy tarde. Creo que acababa de dejar a mi hija en casa. Tenía el coche aparcado en la parte de atrás. Creo que se le había roto algo, debía ser el carter o algo así, porque chorreaba aceite. El melenas había puesto un gato roñoso debajo del parachoques y lo tenía levantado, mientras él quedaba tendido debajo e intentaba arreglarlo. Estaba encima de un tablón, bastante separado del suelo, porque había llovido y no se querría mojar el muy cerdo. Supongo que estaría contento, contento y relajado, después del trabajo que le había hecho la puta de mi hija.

No me costó nada, una patada al gato roñoso y el coche del melenas cayó sobre él como una maldición, como él había caído sobre mi hija. Como los dos habían caído sobre mí.
Un crujido y un grito apagado fue todo. Nadie me vió porque nadie vive en esa mierda de calle de detrás de mi casa.

El pecado de mi hija tiene forma de niño tuerto. El pecado de mi hija me llama abuelo.





Besos, queridos fantasmas.

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El niño de dios (I)




Dice mi abuelo que soy el niño de dios.
Yo no entiendo lo que dice, porque, me parece que todos los niños son de dios.
Creo que tiene que ver con que yo no tengo padre.
Mi abuelo dice que mi madre es una niña y que hubiera hecho mejor quedándose en casa y teniendo las piernas cerradas.

Cuando nací, mi ojo derecho estaba vacío.
Dice mi abuelo que dios me hizo diferente para que no olvidáramos. Nunca supe qué era lo que no tenía que olvidar.

Todo el mundo me mira con pena y me hace regalos. A mí me gusta mucho que sean amables conmigo.

Lo que no me gusta es tener un solo ojo por el capricho de dios.


Besos, queridos fantasmas.

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Mi amigo Agustín

>>  sábado, 5 de septiembre de 2009



El chico ese que me da siempre un bocata cuando paso por su bar es un buen chico. Su jefe no, porque me mira doblado. A mí no me gustan las personas que miran doblado. Algunos días me quedo sin comer porque no voy a ver al chico de los bocatas. Pero es que esos días sé que no puedo salir del escondite que encontré por la noche, porque ellos me buscan. A ellos no los he visto nunca, pero sé que me siguen. Sé que se esconden dentro de la gente normal, por eso no los he visto nunca, y los reconozco porque miran doblado. Sé que quieren matarme. El otro día fui a por el bocata que me da el chico de los bocatas. Él no estaba. Pero yo llevaba dos días sin comer y no me quería mover de la mesa donde se sientan los clientes a desayunar hasta que mi amigo no me diera un bocata. Agustín no está, me dijo su jefe mientras me miraba de doblado. No está, vete vieja, me dijo el jefe malo. Yo esperaba que viniera Agustín. Agustín es un buen chico. Hace dos días que no lo veo. El último día lo vi en el callejón de las ratas, donde algunas veces me quedo a dormir. Creo que venía a verme y me traía una manta. Yo tenía mucho miedo, porque ellos llevaban todo el día intentando matarme. Vi a Agustín que me tapaba, él no sabía que yo lo miraba, pero yo sí que lo miraba porque yo sé mirar con los ojos cerrados. Entonces lo vi. Vi al hombre malo que se había metido dentro de él. Yo lo quiero mucho. No tuve más remedio que librarle de él. He vuelto al bar, porque yo creo que Agustín se habrá levantado, se habrá limpiado la sangre y se habrá venido a trabajar. Porque es muy buen chico y muy trabajador mi amigo Agustín.

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Los problemas de Ernesto

>>  viernes, 4 de septiembre de 2009



Como consecuencia de mi post anterior, han ocurrido una serie de sucesos que exigen mi máxima atención. Y la exigen porque me considero responsable de ellos. Además, nuestro fantasma Ernesto me ha pedido ayuda, y, ya sabéis, que yo no le negaría nada a un fantasma.
Para hacernos mejor idea de la situación, creo que lo más apropiado es copiar las palabras de Ernesto:

“Ya tenía preparadas mis maletas, abandoné a mi mujer y me importaba un rábano el resto del mundo. Estaba a punto de partir a la madre patria para buscar a Candela y convertirme en su amante hasta que ya los vicios o la vejez (o cualquier otra cosa), no me permitiera estar un segundo más con ella.

Sin embargo, luego de leer dos o tres posts y percatarme de quienes la leen, tuve que echar marcha atrás, arrastrarme ante mi mujer (hoy ex mujer), mi jefe (hoy ex jefe) y convencer a mi familia de que no me drogo ni nada por el estilo, y aceptar el hecho de que a Candela es mejor tenerla de amiga, disfrutar de su morbo y sus historias sin ilusionarme con esa... esa... "hetero perfecta".

Ahora necesito tu ayuda, mi mujer sigue sin aceptarme y mi jefe ya me encontró reemplazo”


Vemos, por tanto, que los problemas de Ernesto son dos:
1. Su mujer lo ha dejado y desea recuperarla.
2. Su jefe lo ha echado y él desea volver a su trabajo.

Tratamiento del primer problema:

Que vuelva tu mujer.

Lo tienes jodido, Ernesto. Las mujeres, puestas a hacer sufrir, somos unas puñeteras. Pero, claro, tú tienes el arma secreta, o sea, yo.

Líneas de ataque:

1. Los “porqué no…”. Todas las mujeres del mundo, cuando cogen confianza con su pareja, empiezan a decirles el “porqué no”. Ejemplos: Porqué no vamos nunca a cenar fuera. Porqué no te afeitas esa calva a lo Bruce Willis. Porqué no me acompañas a mis clases de salsa. Porqué no tiras esa camisa que te regaló tu madre…
Creo que ya os hacéis a la idea de lo que son los “porqué no”. Bien, ha llegado la hora de hacer realidad unos cuantos. No todos, la sutileza da mejor resultado que la súplica.

2. La curiosidad. Si algo nos puede a las mujeres es la curiosidad. Si es tu mujer, posiblemente te conozca bastante. Más que tú a ti mismo, como suele ser. Así que, no hay nada que la descoloque más que pensar que has cambiado y que ahora no te conoce. En cualquier curso de publicidad nos cuentan que la palabra “nuevo” es una de las que atrae irremisiblemente. Utilicemos nuestros conocimientos de publicistas. Ya veremos cómo.

3. La ternura. Sí, las mujeres solemos tener una sensibilidad bastante grande a la ternura. Sepamos aprovecharlo.

Procedamos pues:

1. Conoces sus rutinas. Es tu mujer, no? Coincide con ella por la calle cuando vaya de paso. Preferiblemente que sea a una hora de la tarde, cerca de la noche.
Imprescindible: El aspecto. Afeitado (si ese era uno de los “porqué no” de ella), si era la perilla, pues perilla, si te pedía que te dejaras barba, pues barba… (en tu caso, corazón, si te pedía que te cortases esa hermosa barba que luces, elige maquinilla). Con un perfume nuevo (que ella no conozca) y de marca. La ropa, nueva. Llévate a un amigo gay para que te ayude a elegirla, es lo mejor.
Una vez coincides con ella “de casualidad”, de das dos besos castos (es imprescindible que te huela el perfume) y le preguntas cómo está. Ella te dirá que genial, claro. Y te preguntará por ti. Tú le responderás un esquivo: No sabría definirlo. Después, sin tiempo a nada más le dices que tienes prisa y que te tienes que marchar. Le dices que te encantaría que quedáseis y charláseis y le emplazas una cita. Como la has pillado de sorpresa, te dirá que sí. Sí te lo pone difícil, siempre puedes poner como excusa temas pendientes y esas cosas.

2. Con tu nuevo aspecto, quedas en algún restaurante que a ella le gustase pero tú no la hubieras llevado. Eres atento, la escuchas, eres cariñoso. Te aconsejo las guías de seducción en este punto. Cuando esté receptiva, le preguntas cómo es su vida sin ti. No esperes la respuesta. Esa pregunta no se la haces para que te la responda. Se la haces para que se la plantee. Antes de que diga nada tú le hablas de tu vida sin ella. Lo importante que es y será siempre para ti. Sin súplicas. Sutil y elegante. Y tierno. Si no has conseguido que vuelva en este punto, chaval, creo que lo tendrías más fácil conmigo :-P.

4. Si no lo has hecho ya, estúdiate Cómo satisfacer a una mujer. Apuesta segura.


Tratamiento del segundo problema.

Recuperar tu trabajo.

Pues verás, este problema lo veo bastante más sencillo. Entre otras cosas porque tu jefe es hombre, y, eso, tiene sus ventajas.
Sinceridad, ante todo sinceridad.
Lo que yo haría de ser tu:
Concertar una cita en su despacho. Olvídate del look que mostraste con tu mujer. El jefe quiere ver al mismo trabajador, le da seguridad. Si acaso, algo más elegante, pero sin pasarse.
Le pides que entre en internet y le muestras este blog. Yo de ti recomendaría las entradas: Rebeca,Reflexiones sobre mis gafas nuevas, Sensualidad, Tu momento , Cuando soy mala, Cómo satisfacer a una mujer, y, por supuesto, el origen de este desaguisado, Carta de la hetero perfecta.

A estas alturas, tu jefe te habrá cedido su puesto y vendrá raudo a la madre patria a conocerme a mí ;-)

Besos a nuestro nuevo fantasma, el jefe de Ernesto.



Me ayudáis a ayudar nuestro a Ernesto, queridos fantasmas? se os ocurre algo más?

Nota: Estás clavao en la foto, Ernesto ;-)

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Carta de la hetero perfecta

>>  jueves, 3 de septiembre de 2009



Queridos hombres, creo que ha llegado el momento de sincerarme con vosotros:

1. Soy una mujer libre, sin inhibiciones ni tabúes. Entiendo el sexo como un fin en sí mismo. Y, no sólo eso, también entiendo que una persona puede ser la mejor amiga de otra persona y regalarle, por ejemplo, una noche de sexo. Mucho mejor que un masaje en un spa, sin lugar a dudas.
2. Soy descarada y transgresora. Intento disimular, porque no es muy adecuado en según qué ambientes en los que me muevo, que los ejecutivos sepan que voy sin bragas, por ejemplo.
3. Soy cariñosa y dulce. Me gustan las personas.
4. Me decís que estoy de buen ver y que os doy morbo. Yo creo que es por lo anteriormente expuesto, que se me debe traslucir en la cara.
5. Por todo eso y por algunas cosas más, no puedo mas que disculparme, y deciros:

Lo siento, chicos, la hetero perfecta es lesbiana ;-)


Muchos besos, queridos fantasmas.

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Donde el corazón te lleve

>>  miércoles, 2 de septiembre de 2009



Me tienes miedo.
Yo sé que me tienes miedo.
Temes mi libertad, que choca con tu necesidad de tenerme. Que a la vez te atrae y te asusta. Como lo hago yo.
Temes mi fuerza, que sabes que te apoyará si lo necesitas, pero también sabes que me hace capaz de andar sola, y a ti te gustaría que anduviera contigo. Junto a ti.
Temes mi cuerpo, que deseas a cada momento, porque te sabes sufridora en cada momento que te falte. Porque sabes que no dudaré en faltarte.
Temes mi sonrisa, porque te hace feliz cuando la comparto contigo, y no recuerdas tu vida sin ella. Eso te da aún más miedo, te da que pensar que no hubo una vida sin ella.
Temes mi seguridad, que te hace sentir acompañada, dejando la soledad como una vieja amante destronada. Como amante vieja sabes que volverá, porque mi seguridad sólo me acompaña a mí.
Me temes, amor.
Me temes porque, muy a pesar tuyo, te has enamorado de mí.

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A partir de hoy

>>  martes, 1 de septiembre de 2009



Me casé demasiado joven.
Dicen que la vida pasa por delante de tus ojos cuando te vas a morir. Eso será cuando pasa y tú no le has pedido que pase. Hoy, he cerrado los ojos y le he cedido el turno a los recuerdos.

Otros tiempos. Otra mujer. Virgen, como manda la iglesia. Virgen, como el color de mi vestido, que yo misma me hice por no poder pagarlo. Virgen, como no podía ser de otra forma, porque si no eras virgen eras puta, y las putas no se casan.
Mis hijos vinieron porque así era la vida. Nunca pensé si quería o no hijos. Eso se piensa hoy. Quizás, si lo hubiera pensado antes, no los hubiera tenido. O no a todos. No debería siquiera pensar esto. Las madres no piensan así.
La decencia. Vivir para los demás. Obedecer. Servir. Ser una buena esposa. Una buena madre. Una buena hija.
No sé si me gusta lo que he vivido.
Si ahora, a mis 80 años, empezara de nuevo, supongo que viviría una vida distinta. Quién puede saberlo.
Sólo sé que todo lo que yo conocí acabó, y he tenido la suerte de darme cuenta.

Al abrir los ojos, veo mi cuerpo tumbado, en la playa.
He venido a una nudista.
Mi cuerpo cansado de tantas batallas está quemado por el sol y las gotas del mar brillan sobre él como las joyas que nunca tuve.
Un hombre pasa por mi lado. Me sonríe. Creo que es algo más joven que yo. Está desnudo, como yo. Creo que desea preguntarme algo.
Yo deseo preguntarle si le gustaría escuchar el resto de mi vida.
El resto de mi vida, a partir de hoy.


Besos, queridos fantasmas.

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