Letras en el Sahara, nace en la red y desemboca en el desierto
Mostrando entradas con la etiqueta Sensualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sensualidad. Mostrar todas las entradas

Mirar

>>  domingo, 26 de septiembre de 2010




No, no seguiré. Seguirás tú.

- Nunca había…
- Ha llegado el momento.

Aparto mi boca de tu sexo. Intentas que lo bese de nuevo. Yo atrapo tu mano. La beso. Está húmeda. Como tú. La pongo sobre tu sexo. La muevo sobre él. Te miro a los ojos.

- Eres terrible.
- El pudor es un lastre.

Te tumbo sobre tu espalda. Me pongo de rodillas, sobre ti. Sigo tu ritmo. Mi mano sobre mí, me toca como si lo hicieras tú. Tu mano sobre ti, sigue la cadencia de mis caderas.

Mis ojos, siempre, en los tuyos.

El placer nos llega al mismo tiempo.

La mirada.

No hay nada más sensual que una mirada.

Read more...

La sorpresa

>>  jueves, 20 de mayo de 2010




- Cierra los ojos. No los abras, por favor.

Me besas. Me muerdes al besarme. Yo, te muerdo la lengua. Sabe a mi sangre.
Tu olor lo llena todo. Tu perfume, el que yo te regalé. Y tu sexo.

- Me he perfumado para ti.

Me recorres con la lengua, sin tocarme. Cuando llegas a mi pecho metes la cara entre ellos, como te gusta hacer, como sueles hacer.

- No abras los ojos, por favor.

Tu lengua lame mi pecho. Otra lengua lame mi sexo. Doy un respingo.

- Quien….
- De verdad deseas saberlo?
- No

Tú me besas mientras esa lengua sigue jugando. Alguien me penetra. No eres tú. Tus manos están sobre las mías. Conozco tus manos.

Ni siquiera me has dicho su sexo. No importa. Sé que huele a mujer antes de que ponga su sexo en mi boca. Me gusta tu sorpresa de hoy. Siempre me parecieron aburridos los saludos de dos besos.

Read more...

Un juego

>>  domingo, 11 de abril de 2010


-Muerde.
-Estás segura?
-Yo sí.
-No sé yo si…
-Sí.
-No había hecho antes esto.
- Esa es una buena razón para hacerlo.
-Te gustaría a ti?
- Sí.
-Bien. Sólo si lo haces conmigo. No sabré si es tu lengua o la mía la que juega con mi pecho. No sé si me gustará.
-A mí sí, estoy segura.
.
.
.
-Y?
-Otra vez?
- mmmm

Read more...

Qué es sexo?

>>  sábado, 20 de marzo de 2010


Desnudas. Tú y yo.

- Me pego totalmente a tu cuerpo. Así, por detrás. Y te susurro al oído. Tú dirías que es sexo?
- No.
- Te voy a besar el cuello. Te acariciaré con un solo dedo. Dibujaré tus caderas. Tu cintura. La curva de tu espalda.
- No.
- Besaré tu boca. Me pegaré a ti. Esta vez, de frente. Mi pecho se confundirá con el tuyo. Acariciaré tus ojos, tu mejilla.
- No.
- Mis manos tocarán tu pecho. Voy a besarlo. Mientras, mi cuerpo cubrirá el tuyo. Tiemblas. Es esto sexo?
- No.
- Poco a poco. Ahora muerdo tu vientre. Tu ombligo. Mi boca y mi lengua bajan. Me temo que he llegado a tu sexo.
- Sí.
- Bien.

Read more...

Regresa la primavera

>>  lunes, 15 de marzo de 2010


Llevaba yo un tiempo ausente de fiestas.

No es sólo que vaya a pocas, es que el invierno me suele quitar las ganas de todo.

Yo, negro riguroso. Camisa de terciopelo con algunas transparencias. Falda de cuero, hasta la rodilla. Botas altas, con puntera levantada y hebilla plateada. Unos aros negros y un corte de pelo muy, muy corto.

Éramos unos 20. Prácticamente todos hombres. Todos ellos homosexuales.

Ella tiene 21 años. Es muy bonita. Unos ojos azules inmensos. Una piel de terciopelo, como mi camisa.

Ella fue al baño. Yo, la seguí.

- Pensé que necesitarías ayuda.
- Crees que no voy a saber hacer pis?
- Sí. Pero… quería estar segura de que te habías limpiado bien.

Mi cuerpo y el suyo se acercaron . Mucho. Yo esperaba. Ella sonrió.

Rocé su cuerpo mientras me agachaba. La besaba con curiosidad. Nos reíamos.

Le bajé el pantalón.

- No estoy segura de que..
- Yo sí
.
.
.

Al rato, una cola de maricones incontinentes aporreaban la puerta.

- Ha sido divertido.
- Lo ha sido.
- Repetimos con más calma otro día, te parece?
- Me parece.

Read more...

La espera

>>  viernes, 5 de marzo de 2010


Me esperas.

Hacerse esperar es todo un arte.

Esperar es desear. Es fantasear el encuentro. Es inventar una y otra vez la llegada. El momento en que, como un desenlace, termine la espera, vencida, al fin, por la realidad.

Ni demasiado larga, porque, el deseo se evapora, pasando a engrosar la lista de lo que nos quedó atrás.

Ni demasiado corta. El deseo necesita tiempo para tomar cuerpo.

Unas palabras sugerentes. Apenas un beso.

Lo demás, es sencillo.

Darte el tiempo suficiente.

Ni un minuto de más.

Read more...

Maná

>>  jueves, 18 de febrero de 2010


Me gusta cada gota de sudor que resbala por tu espalda.

Acerco mucho mi cara, hasta que casi la respiro.

Algunas veces la lamo. Otras, dejo que la recorra entera.

La sigo con mi dedo.

Se suele frenar al final, en esos hoyuelos que se te forman justo donde empieza el culo.

Es ahí donde la espero y la festejo.

Como tu maná.

Read more...

No te conozco

>>  jueves, 28 de enero de 2010


No te conozco.
No sé qué te gusta desayunar, siquiera si te gusta desayunar.
No sé si has estado enamorada, alguna vez, muchas veces, quizás nunca.
No sé si tienes miedo a la oscuridad, miedo a la soledad, miedo al mar, o miedo al mundo. O, si alguna vez tuviste miedo.

Si te gusta lo que ves cuando te miras. Si te gusta tan poco que no te miras. O te gustas tanto, tanto, que no cabe nadie más en tu universo de yo.
Si tus manos se hicieron suaves de tocar. Si lo son, porque, vírgenes, no las tocaron nunca.
Si te levantas feliz o triste, o malhumorada, o desesperada, o torpe, o idiota. O, algunos días, ni siquiera te levantas.

Sólo sé que hoy te amé.
Sé que, durante unas horas, te conocí.
Besé tus besos, que, ahora sé, sabían a ti.
Olían a ti tus manos, y eran suaves cuando me tocaban. Eran suaves para mí.
Olí tu cuerpo. Olía a nuevo y a distinto, como todo lo que se huele por primera vez.
Mordí tus curvas.
Y te oí gemir para mí.

No te conozco.
Sólo sé, de ti, que hoy te amé.

Read more...

Una fantasía

>>  martes, 19 de enero de 2010


Es toda una señora.
Elegante. Guapa. Exquisito su gusto para vestir. Exquisitos sus modales. Inteligente. Fuerte. Una mirada franca. Una voz evocadora.
Tiene un puesto de poder.

Hoy estuve reunida con ella. Reunión de trabajo. Nada más verme, se acercó a mí. Nos saludamos.
Para ser exacta, no se acercó: me tomó de la cintura y pegó todo su cuerpo a mí.
Yo intentaba no ser consciente de su pecho rozando el mío, de su vientre en mi cadera, de su perfume, que me envolvía.
Intentaba no serlo, pero, no hay conciencia más clara que cuando se quiere prescindir de ella.

Le dije que me gustaba. Que era una suerte haber coincidido con una mujer como ella. Que la llamaría una tarde de estas.
Ella me dijo que por supuesto. Que le parecía genial.

Ella es una mujer estupenda, hetero y casada, y yo una mujer lesbiana que se hace fantasías acerca de un imposible.
O no?

Qué pensáis, queridos fantasmas?

Read more...

Silencio

>>  sábado, 31 de octubre de 2009



Sólo se oía el silencio. El silencio y tu respiración.

Apenas lo quebraba, apenas.

No parecía la misma boca que, un momento antes, había gemido, había gritado, había mordido, había besado.

Tu cuerpo dormía, como tu boca.

Tu cadera de mujer caía sobre mi cama. Siempre me gustaron tus caderas.

Me gusta apoyar mis dedos en tu cintura y dibujar tus formas. Me gusta cuando tu piel, aunque dormida, responde a mis dedos y se eriza, mientras tu cuerpo se pega a mí, y tu piel vuelve a ser parte de mí.

Sé que detrás de tus ojos cerrados, justo en medio de tu sueño, esta noche, habrá un lugar para mí.

Sé que, justo en medio de mi vigilia, esta noche, habrá un lugar para ti.

Read more...

Compartir

>>  miércoles, 21 de octubre de 2009




- Un bocadillo. Sí, puedo compartir un bocadillo. De la forma tradicional, dejémonos de finuras. Mordisco tú, mordisco yo.
- Una lata de refresco. Pues igual. Sorbo tú, sorbo yo.
- Una sonrisa. Me encanta compartir sonrisas. Tú me sonríes. Yo te sonrío. Bonito.
- Una caricia. Tampoco es necesario que lleve a más. Con un compañero de trabajo. Con un amigo. Lo suficiente como para sentir su cercanía. Una mano apoyada en el brazo. El famoso golpecito en la espalda.
- Una broma. Tú la dices. Los dos nos reímos. Me gusta.
- El trabajo. Eso está bien. Tienes mucho trabajo y yo me ofrezco para echar una mano. Otro día te ofreces tú.


- No compartiré mi sueño. Vendrás a mi casa. Follarás conmigo. Te agotarás conmigo. Te quedarás adormilada el tiempo imprescindible para recuperarte. Me dirás, bueno, nos vemos otro día, ¿vale?. Y te irás.
Porque, tanto tú como yo sabemos que el sueño es un espacio privado. Donde nos pertenecen nuestros ruidos y nuestros silencios. Y, sobretodo, nuestro despertar. Nuestras ojeras y nuestras lagañas. Nuestro despeinado y nuestro mal humor. Nuestro café y nuestra ducha. Mis ritos. Tus ritos.

Read more...

Triángulos

>>  domingo, 18 de octubre de 2009



El agua del mar resbalaba de mí como una lágrima.
Libre, como yo soy. Desnuda, como me gusta ir vestida.
Salía del mar. Disfrutando. Lento.

En ese momento te vi. Te sentí antes de verte porque tu mirada de hombre me recorría entera. Como una foto de esas que roban el alma.

Te miré. Mi mirada curiosa y retadora. Mi mirada, provocación. Ironía.

La miré. Estaba a tu lado. También ella me miraba. Pero ella, me miraba a los ojos.

Su mirada, curiosidad y reto. Su mirada, provocación. Ironía.

Me tumbé en la arena. Ambas miradas, la tuya y la suya me siguieron.

Cerré los ojos atesorando la suya.

La tuya, quedó prendida de mis caderas.

Read more...

Protegerse

>>  sábado, 17 de octubre de 2009



Te mostraré mi sexo.
Te comeré con mi boca.
Te miraré a los ojos mientras provoco tu deseo.
Lameré tu cuello.
Entrelazaré mis manos con las tuyas, mientras mi ritmo y el tuyo se acompasan, mientras mi cuerpo y el tuyo se hacen uno.
Reconoceré tu olor. Tú reconocerás el mío. Mi habitación, como muchas veces ya, olerá a sexo, que es, sin duda, el olor que prefiero.

No. Ni una lágrima escapará de mí y tocará tu cuerpo desnudo. Ni un “te quiero” aflorará de mis labios y tocará tus desnudos oídos. Ni uno solo de mis miedos mostrará la verdad desnuda de mi yo vulnerable.

Porque tú, princesa, al igual que todas las demás princesas que pasaron por mi cama, me habrás gozado sin poseerme. Me habrás tomado sin conocerme. Me habrás tenido, ironías del destino, sin acercarte siquiera, a tenerme.

Read more...

Mis pies y yo

>>  viernes, 9 de octubre de 2009




Si yo supiera dibujar, dibujaría mis dos pies.

Los dibujaría en la playa. Complacidos, satisfechos, besados por la arena y por el mar.

Los dibujaría sobre sus zapatos preferidos. Engalanados y coquetos. Seductores y seguros de sí mismos. Arrolladores.

Los dibujaría cansados. Torturados de caminar. Pisados o magullados. Supervivientes.

También dormidos. Inocentes, candorosos, ingenuos. Pies de bebé.

Acompañados. Gozando, retozando, acariciando y sintiéndose acariciados.

Brincando y jugando. Aventureros. Apostando y arriesgando. Ganando, y también perdiendo.

Como yo.

Read more...

Boca de pez

>>  martes, 6 de octubre de 2009



Te besaba.
Mientras te besaba lloraba. Lloraba por dentro. Como lloran los daños que duelen.

No es a ti a quien lloro, aunque sí contigo. Es mejor seguir llorando por dentro, no vaya a ser que creas que este, tu primer polvo conmigo, está siendo tan desastroso que me provoca el llanto.

No sé si me gusta cómo me muerdes los labios. No lo sé. Sé que no lo haces como lo hacía ella.
Ella me besaba suave todo el contorno. Con besos pequeños, como los de un pez. Luego me miraba. Se paraba y me miraba. Yo sonreía, porque sabía que esa mirada lamía mis labios de pez.
Tienes una boca muy bonita, decía.
Su dedo volvía a perfilarla, y a mí me hacía cosquillas.

No, deja, quiero dibujarte. Por si algún día… - decía.
Por si algún día, que?- respondía yo.
Por si algún día prefieres nadar en otros mares, mi boca de pez.

Read more...

Sóplame

>>  miércoles, 16 de septiembre de 2009



- Sóplame.
- Puedes pedirme lo que quieras y me pides que te sople?
- Hazlo, por favor.

Te acercaste por detrás. Pusiste tu mano sobre mis párpados. Cerraste mis ojos.

- No me mires, sólo siénteme.

Tu mano tomó mi cabeza y la echó hacia delante, dejando libre mi cuello.

Soplaste sobre mi cuello.

Apenas imperceptible. Suave. Tan suave que no hubieras movido la llama de una vela.

Cada uno de los vellos de mi cuerpo respondió a tu susurro. Se dirían que bailaban al compás de tu boca, moviéndose, como mueve el viento tu pelo, cuando yo te miro.

Seguiste la línea de mi espalda. Bajabas soplándome igual que tantas veces bajaste besándome. Justo por esa parte de mi espalda, que, de tanto besarla, tiene nombre de ti.

Con los ojos cerrados, yo te adivinaba, espectante.

Tú te acercaste a mi sexo. Dejaste tu aliento sobre él y él intentó fundirse con tu boca. Tú, te separaste de mí.

- No, cariño. A partir de ahora, sigue tú.

Te habías sentado sobre tus talones, justo detrás de mí.

Yo me agarré a los barrotes de la cama y apoyé mi sexo sobre tu pierna.

Bailé sobre ti y tú me mirabas. Mi música era mi deseo, que es arcaico y egoísta, salvaje, como muchas veces lo soy yo.

Agotada caí hacia delante, mientras tú, ahora sí, bebías de mí.

Read more...

Dormida

>>  miércoles, 26 de agosto de 2009




Hoy soñe que venías.
Era un sueño como todos. Una noche como todas. Eras tú la que lo hacías diferente. Tú.
Nos escondimos y yo te besaba. No sé porqué nos escondimos en el sueño. Tampoco me importó. Tú, eras mi regalo.
Aún tengo marcadas las sábanas en mi rostro, aún me marca tu sabor en mi boca.
Tú te arqueaste. Quedaste sobre mis brazos como dormida. Yo te miré. Te abrí la camisa, que olía a ti, como mi sueño, como, algunos días, huelen los retazos de mi vida que elijo yo.
Te besé tu pecho, que sabía a sueño. Tú ronroneabas. Yo luchaba por vencer mi sueño. Ese, que me había llevado a ti, ese, que podía separarte. Separarnos.
Hundí mi cabeza en tu vientre. Me gusta que me acaricies el pelo mientras yo me quedo dormida sobre ti. Me gusta la inminencia de tu sexo, tan cerca y tan lejos, y el sabor de tu piel.
Creo que me dormí dentro de mi sueño. Que me dormí sobre ti.
Al abrir los ojos, una pequeña lágrima corría por mi rostro. La probé. Sabía a ti.

Read more...

Vuelve

>>  lunes, 24 de agosto de 2009


Eras la mujer más bonita que había visto.
Pelo muy corto. Morena. De inmensos ojos almendrados. Llevabas unos vaqueros que marcaban cada una de tus curvas. Una camisa anudada bajo tu pecho. Tenías calor. Aún antes de verme. Sobre tu vientre terso, las gotas de sudor resbalaban marcando el camino que seguían mis ojos. Y mi deseo.
Me miraste provocadora. El local estaba lleno de gente. Tú pasabas por mi lado, con ella, que debía ser tu pareja, de la mano. En primer lugar pasó ella. Tú te demoraste apenas unos segundos. Me clavaste la mirada. Entreabriste tus labios.
A mí me recorrió un escalofrío. Acerqué mi mano a la tuya. A la que quedaba libre. Te acaricié apenas un segundo. Tú agarraste mi mano. Tiraste de mi brazo. Aprovechaste el tumulto. Ella no te veía. Había demasiada gente. Te acercaste a mi oído. Ahora vuelvo, dijiste. Ven, respondí yo.
Yo te seguí con la mirada. La mirada de tu pareja estaba clavada en mí. Te dijo algo al oído. Le respondiste algo que no pude oir. Ella retiró su mirada de mí con desconfianza. Tú me giñaste un ojo. Ahora, pude leer en tus hermosos labios.
Yo bailaba dejándome llevar por la música. No te veía. Vendrá, pensaba, vendrá, sentía.
Yo tenía los ojos cerrados. Tu culo se pegó al mío como una segunda piel. Estabas detrás. Supe que eras tú. Ahora, habías dicho.
Tu pareja estaba delante tuya. Tu pareja y tú os besábais. Ella no dejaba espacio entre ambas. Quizás te conocía demasiado. O demasiado poco.
Tú bailabas con ella. Había demasiada gente. Ella se dio la vuelta. Ahora, me quedaba de espaldas, justo delante tuya. No podía verme. Yo me acerqué a tu cuello. Te mordí. Tú, te estremeciste. Pegué mi cuerpo al tuyo, y sentí cada uno de tus temblores. Me separé para verte mejor. Tú, buscaste mi cuerpo, a la vez que tocabas el de ella.
No sé si ella lo supo. No sé si ella te conocía demasiado, o demasiado poco. Ella te agarró de la mano y te llevó.
Vuelve, pedí con un susurro. Volveré.

Read more...

Cuando soy mala....

>>  miércoles, 12 de agosto de 2009


- En tu casa entonces?
- Sí, claro.
- Y para qué habíamos quedado exactamente?
- Para un Cola Cao, no? No te hagas ilusiones, no eres mi tipo.

Carol se había quedado, exactamente, a 8 palabras de la tranquilidad.
Honestidad, bonita palabra. Soy una persona honesta. Me gusta que lo sean conmigo. Hubiera sido sencillo. “Mira, te follaría hasta hartarme, pero, me he echado novia y pretendo serle fiel. Si te viene bien, te pasas a verme, pero ya sabes lo que hay.” Tan sencillo. Además, Carol, ni siquiera me gustaba.

Esto se merece el disfraz de mujer fatal.
Negro, de la cabeza a los pies. Camisa y pantalón de raso, entallados. Tacón de aguja. Pendientes y collar a juego, también negros. Poco maquillada. El perfume, Armani.

Seis y media de la tarde. En su puerta.

- Hola, pasa.
- Hola. Tu perra me ladra como una loca.
- Tranquila, dama, cariño, si no es mi pareja ni me voy a acostar con ella ni nada.
- Demasiada información para una perra. Me tienes miedo?
- Yo?

Carol tembló por primera vez.

- Decías que venías del trabajo, no?
- Sí.
- Y así vas tú a trabajar?
- Si no te gusta, me lo quito todo. Qué te parece?

Carol tembló por segunda vez.

- Mucho calor, no?
- Sí, mucho. Oye, le pasa algo a mi camisa? No paras de mirarla.
- No, sólo es que me parece que vas muy escotada para ir a trabajar.
- Tienes fijación tú con mi trabajo. Dame la mano.
- Y qué piensas hacer con ella?
- Ponerla en mi escote, que tanto te llama la atención.
- Tu…. siempre has sido así?
- Así cómo?

Carol temblaba toda ella.

- Oye, una tarde genial, quedamos otro día, vale? Me acompañas a por el abrigo? No sé dónde lo dejé.
- Claro.

Entonces, me acerqué a ella. Contra la pared. Estábamos a escasos milímetros. Sé que olía mi perfume porque yo olía el suyo. Sé que sentía mis pezones erectos, porque yo sentí los suyos a través de mi fina camisa.
Con un solo dedo, le acaricié el contorno de la cara. Desde la sien hasta la barbilla.

- Mañana viene tu novia, no?
- Sí (apenas audible, apenas articulado).
- Que lo paséis bien.

Me acerqué más a su boca. Yo sentía su aliento. Ella sentía el mío. Esperé unos segundos. Ella esperaba un beso. Levanté mi barbilla, me acerqué más, la besé en la frente.

- Nos vemos, vale?
- Vale (menos audible aún).

Cerró la puerta de su casa.

Aún debe preguntarse qué pasó.

Read more...

Mi primera vez

>>  martes, 11 de agosto de 2009


La primera vez que estuve con una mujer fue por amor.
La primera vez que la vi desnuda, me pareció demasiado bonita para ser verdad.
Mantuve los ojos abiertos. Muy abiertos, de hecho. Casi sin pestañear, no fuera a hacerse humo y desapareciera de la misma maravillosa manera en que había aparecido.
Ella era castaña. Muy delgada. Los ojos verdes. El pelo trasquilado. Joven. Más que yo.
Tan inexperta como yo. Con tanto deseo como yo.
Me sorprendió la suavidad de su piel. Su olor. La forma en que se le erizaba el vello cuando yo la besaba. La forma en que respondía su cuerpo a mis caricias, yo, que sentía que nunca antes había acariciado.
Yo tenía miedo. La deseaba, pero no me sentía capaz de satisfacerla. No sabía cómo empezar. No puede ser tan dificil, sexo es sexo, no? Pero no conocía a otra mujer que no fuera yo, y mi experiencia con los hombres no me iba a servir de mucho.
Cómo deseará que la toque? Quizás le de vergüenza decírmelo. Y cómo lo pregunto para que no suene mal?
Sólo pude articular un inexperto: Qué quieres que te haga?
No lo sé, fue la respuesta de ella. Tampoco yo sabía.
Se metió rápidamente en la cama. Le daba vergüenza que la viera.
Nos besamos. Nos besamos con sed. Nos besamos con hambre. Nos besamos como si fuera la única vez. La primera vez. También nos besamos con miedo, porque no sabíamos cómo continuar. Qué va después? No sé, tendría que tocarla, no? Y qué pasaría cuando le tocase el sexo? Le gustaría? Me pediría que dejara de hacerlo?
Creo que nos tocamos todo el cuerpo, no por prolongar el placer, sino por miedo a enfrentarnos a nuestro propio deseo.
Ella era tímida, y no quería que le besara el sexo. A mí no había nada que me apeteciera más en el mundo. Bajé por su cuerpo mientras la acariciaba.
Ella temblaba de deseo, como yo. No, me dijo. Sí, por favor, le respondí yo.
Yo estaba delante de su sexo. Ella estaba totalmente depilada. Yo, lo miraba. La miraba a ella, a ella entera, que se cubría la cara azorada. Imploré: Por favor, déjame verte.
Se descubrió. La miré. Pensé que no era posible que ella saliera a la calle y que la gente no se diera cuenta de que era la persona más especial del mundo. La más hermosa.
Besé su sexo con curiosidad. Suave. Con una vida de atraso, sentí, porque no me pareció bien haber estado toda una vida lejos de ella. Intenté pensar en cómo me gustaba que me lo hicieran a mí. Aunque el deseo me nublaba la razón, y me dejaba guiar por sus gemidos, buscando el camino, su camino.
Puedo? Pregunté. Pregunté antes de tocarle la vagina. No sé. Pensé que me gustaría que me preguntasen si estuviera en su lugar. Aunque, quizás, no estuviera yo para preguntas caso de estar en su lugar. Por favor, fue su respuesta. Por favor.
Entonces le introduje un dedo. Me pareció un lugar cálido y conocido. Recién descubierto y que siempre estuvo conmigo. Me pareció acogedor y dulce. Y salado. Y mío.
La acaricié y la besé. Le hablé. La amé como a mí me habían amado, siguiendo el camino que marcaba mi deseo, y el suyo.
Se corrió. Bueno ;-) eso nunca lo sabré seguro, no? A mí me pareció lo más bonito que podía pasar. Mejor, incluso, que cuando ella me amó.

Read more...
Related Posts with Thumbnails

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP