
- En tu casa entonces?
- Sí, claro.
- Y para qué habíamos quedado exactamente?
- Para un Cola Cao, no? No te hagas ilusiones, no eres mi tipo.
Carol se había quedado, exactamente, a 8 palabras de la tranquilidad.
Honestidad, bonita palabra. Soy una persona honesta. Me gusta que lo sean conmigo. Hubiera sido sencillo. “Mira, te follaría hasta hartarme, pero, me he echado novia y pretendo serle fiel. Si te viene bien, te pasas a verme, pero ya sabes lo que hay.” Tan sencillo. Además, Carol, ni siquiera me gustaba.
Esto se merece el disfraz de mujer fatal.
Negro, de la cabeza a los pies. Camisa y pantalón de raso, entallados. Tacón de aguja. Pendientes y collar a juego, también negros. Poco maquillada. El perfume, Armani.
Seis y media de la tarde. En su puerta.
- Hola, pasa.
- Hola. Tu perra me ladra como una loca.
- Tranquila, dama, cariño, si no es mi pareja ni me voy a acostar con ella ni nada.
- Demasiada información para una perra. Me tienes miedo?
- Yo?
Carol tembló por primera vez.
- Decías que venías del trabajo, no?
- Sí.
- Y así vas tú a trabajar?
- Si no te gusta, me lo quito todo. Qué te parece?
Carol tembló por segunda vez.
- Mucho calor, no?
- Sí, mucho. Oye, le pasa algo a mi camisa? No paras de mirarla.
- No, sólo es que me parece que vas muy escotada para ir a trabajar.
- Tienes fijación tú con mi trabajo. Dame la mano.
- Y qué piensas hacer con ella?
- Ponerla en mi escote, que tanto te llama la atención.
- Tu…. siempre has sido así?
- Así cómo?
Carol temblaba toda ella.
- Oye, una tarde genial, quedamos otro día, vale? Me acompañas a por el abrigo? No sé dónde lo dejé.
- Claro.
Entonces, me acerqué a ella. Contra la pared. Estábamos a escasos milímetros. Sé que olía mi perfume porque yo olía el suyo. Sé que sentía mis pezones erectos, porque yo sentí los suyos a través de mi fina camisa.
Con un solo dedo, le acaricié el contorno de la cara. Desde la sien hasta la barbilla.
- Mañana viene tu novia, no?
- Sí (apenas audible, apenas articulado).
- Que lo paséis bien.
Me acerqué más a su boca. Yo sentía su aliento. Ella sentía el mío. Esperé unos segundos. Ella esperaba un beso. Levanté mi barbilla, me acerqué más, la besé en la frente.
- Nos vemos, vale?
- Vale (menos audible aún).
Cerró la puerta de su casa.
Aún debe preguntarse qué pasó.
Read more...