Cosas que no quiero aprender

>>  martes, 23 de junio de 2009


Algunas veces la vida te da una ostia en la cara.

Habéis recibido alguna vez una ostia en la cara? Te silvan los oídos. La mandíbula cruje. Se habrá roto? Piensas. Te duele. Te duele durante días seguidos. Y el dolor te hace recordar una y otra vez. Solo que no es una pesadilla, porque las pesadillas nunca tuvieron lugar.

Y sólo queda que pase el tiempo, que se cure el dolor o que se enquiste, que se transforme en miedo, y, también es posible aprender, aunque, desgraciadamente, lo único que se aprende de esto es que: a veces, la vida, te da una ostia en la cara.

Besos, queridos fantasmas.

11 comentarios :

Sandra ,  23 de junio de 2009, 23:19  

Niña preciosa:

No sé que es una ostia en la cara... pero entendí que estás triste...

Va mi abrazo desde acá... quédate ahí, recargada en mi hombro el tiempo que quieras e imagina mi mano que acaricia tu pelo así, suavecito...

Besitos en tus mejillas, en tus ojos, en tus manos...

Ya verás que mañana será otro día...

Hasta pronto

Candela 24 de junio de 2009, 0:37  

Hola Sandra.

Es cierto, hablamos el mismo idioma, pero, a veces, no es exactamente el mismo.

Una ostia es un tortazo.

Gracias.

LaEsperada 24 de junio de 2009, 1:35  

Hey! Qué te ha pasado? No te puedo dejar sola,eh?

Besos y ánimo!

Candela 24 de junio de 2009, 8:27  

Gracias guapa.

Salvo tu oído y tu hombro, que es mucho, nada más podrías haber hecho.

Besitos.

lamari 24 de junio de 2009, 10:33  

tenía un profesor que decía que para hacer algo en la vida todos los días te tienes que beber
un bichiere di merda...
supongo que eso es tu ostia en la cara...
me gusta este blog.

lamari 24 de junio de 2009, 10:34  

tenía un profesor que decía que para hacer algo en la vida todos los días te tienes que beber
un bichiere di merda...
supongo que eso es tu ostia en la cara...
me gusta este blog.

Candela 24 de junio de 2009, 10:50  

Me hubiera gustado ese profesor, aunque no sé que era lo que os recomendaba beber, pero me cae simpático.

Besos, lamari. Estás en tu casa.

Una más ,  25 de junio de 2009, 0:26  

Entre las que nos pegamos nosotras solitas y las que nos da la vida nuestro corazón termina con más de una cicatriz, al menos es señal de que lo usamos. Con unas aprendemos y con las otras como bien dices sólo nos queda encajarlas y esperar a que el dolor pase.

Estoy segura de que tienes a muchas personas a tu lado que te quieren y que harán todo lo posible para que pase rápido.

Desde mi posición de fantasma te ofrezco todo lo que puedo, oídos y un abrazo.

Candela 25 de junio de 2009, 3:04  

Gracias una más.

Me ha gustado ese abrazo.

Anónimo ,  27 de junio de 2009, 11:20  

Hay veces que las ostias no duelen o duelen menos de lo que te esperas tambien en mi caso por la costumbre...
Aunque sin duda las que no te esperas, esas que solo buscan tu dolor, que te hacen pensar en la rendicion y en huir son las realmente peligrosas.
Es mi primera vez por aqui muchos besos de tu fantasma boxeador

Candela 27 de junio de 2009, 11:38  

Huir no entra en mi vocabulario, fantasma boxeador.

Besos, y muchas gracias por venir a tu casa.

Publicar un comentario

Mi mejor regalo, tus palabras.

Related Posts with Thumbnails

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP