Letras en el Sahara, nace en la red y desemboca en el desierto

El niño de dios (II)

>>  domingo, 6 de septiembre de 2009




Siempre supe que mi hija sería una puta. No podía ser de otra manera naciendo de su madre.

Hice lo que pude por ella. Disciplina. Cuando ella salía de casa, allí estaba yo, cerca, vigilante.

Un día le conoció. Yo compraba tabaco, para disimular, en la esquina de enfrente, y vi como el melenas se acercaba a mi hija. Ella tenía 13 años. El melenas le sonrió y yo sé que a la muy puta le gustaba el melenas, porque al darle dos besos le refregó las tetas.

Yo hablé con ella de lo que se debe y no se debe hacer. Ya habíamos tenido algunas conversaciones sobre ese tema. Creo que ella nunca me prestó atención. Tampoco ese día lo hizo. Yo le hablaba y ella me miraba con los ojos muy abiertos, como si me estuviera escuchando, pero yo sé que ella pensaba en follarse al melenas.

Los vi juntos. Estaban dentro del coche de él. Ella se agachó sobre su entrepierna mientras él se fumaba un ducados. Es lo que hacen las putas. Un día su madre intentó hacerme eso mismo y la tuve que apartar de una hostia. Después estuvimos rezando durante horas. Me lo ha dicho una vecina, me dijo llorando, putas. Son unas putas.

Intenté volver a casa y olvidarlo todo. Pero una y otra vez veía a mi hija agacharse sobre él y él sonreir satisfecho, mientras se fumaba su ducados. Sigue, puta, le dijo.

Era muy tarde. Creo que acababa de dejar a mi hija en casa. Tenía el coche aparcado en la parte de atrás. Creo que se le había roto algo, debía ser el carter o algo así, porque chorreaba aceite. El melenas había puesto un gato roñoso debajo del parachoques y lo tenía levantado, mientras él quedaba tendido debajo e intentaba arreglarlo. Estaba encima de un tablón, bastante separado del suelo, porque había llovido y no se querría mojar el muy cerdo. Supongo que estaría contento, contento y relajado, después del trabajo que le había hecho la puta de mi hija.

No me costó nada, una patada al gato roñoso y el coche del melenas cayó sobre él como una maldición, como él había caído sobre mi hija. Como los dos habían caído sobre mí.
Un crujido y un grito apagado fue todo. Nadie me vió porque nadie vive en esa mierda de calle de detrás de mi casa.

El pecado de mi hija tiene forma de niño tuerto. El pecado de mi hija me llama abuelo.





Besos, queridos fantasmas.

Read more...

El niño de dios (I)




Dice mi abuelo que soy el niño de dios.
Yo no entiendo lo que dice, porque, me parece que todos los niños son de dios.
Creo que tiene que ver con que yo no tengo padre.
Mi abuelo dice que mi madre es una niña y que hubiera hecho mejor quedándose en casa y teniendo las piernas cerradas.

Cuando nací, mi ojo derecho estaba vacío.
Dice mi abuelo que dios me hizo diferente para que no olvidáramos. Nunca supe qué era lo que no tenía que olvidar.

Todo el mundo me mira con pena y me hace regalos. A mí me gusta mucho que sean amables conmigo.

Lo que no me gusta es tener un solo ojo por el capricho de dios.


Besos, queridos fantasmas.

Read more...

Mi amigo Agustín

>>  sábado, 5 de septiembre de 2009



El chico ese que me da siempre un bocata cuando paso por su bar es un buen chico. Su jefe no, porque me mira doblado. A mí no me gustan las personas que miran doblado. Algunos días me quedo sin comer porque no voy a ver al chico de los bocatas. Pero es que esos días sé que no puedo salir del escondite que encontré por la noche, porque ellos me buscan. A ellos no los he visto nunca, pero sé que me siguen. Sé que se esconden dentro de la gente normal, por eso no los he visto nunca, y los reconozco porque miran doblado. Sé que quieren matarme. El otro día fui a por el bocata que me da el chico de los bocatas. Él no estaba. Pero yo llevaba dos días sin comer y no me quería mover de la mesa donde se sientan los clientes a desayunar hasta que mi amigo no me diera un bocata. Agustín no está, me dijo su jefe mientras me miraba de doblado. No está, vete vieja, me dijo el jefe malo. Yo esperaba que viniera Agustín. Agustín es un buen chico. Hace dos días que no lo veo. El último día lo vi en el callejón de las ratas, donde algunas veces me quedo a dormir. Creo que venía a verme y me traía una manta. Yo tenía mucho miedo, porque ellos llevaban todo el día intentando matarme. Vi a Agustín que me tapaba, él no sabía que yo lo miraba, pero yo sí que lo miraba porque yo sé mirar con los ojos cerrados. Entonces lo vi. Vi al hombre malo que se había metido dentro de él. Yo lo quiero mucho. No tuve más remedio que librarle de él. He vuelto al bar, porque yo creo que Agustín se habrá levantado, se habrá limpiado la sangre y se habrá venido a trabajar. Porque es muy buen chico y muy trabajador mi amigo Agustín.

Read more...

Los problemas de Ernesto

>>  viernes, 4 de septiembre de 2009



Como consecuencia de mi post anterior, han ocurrido una serie de sucesos que exigen mi máxima atención. Y la exigen porque me considero responsable de ellos. Además, nuestro fantasma Ernesto me ha pedido ayuda, y, ya sabéis, que yo no le negaría nada a un fantasma.
Para hacernos mejor idea de la situación, creo que lo más apropiado es copiar las palabras de Ernesto:

“Ya tenía preparadas mis maletas, abandoné a mi mujer y me importaba un rábano el resto del mundo. Estaba a punto de partir a la madre patria para buscar a Candela y convertirme en su amante hasta que ya los vicios o la vejez (o cualquier otra cosa), no me permitiera estar un segundo más con ella.

Sin embargo, luego de leer dos o tres posts y percatarme de quienes la leen, tuve que echar marcha atrás, arrastrarme ante mi mujer (hoy ex mujer), mi jefe (hoy ex jefe) y convencer a mi familia de que no me drogo ni nada por el estilo, y aceptar el hecho de que a Candela es mejor tenerla de amiga, disfrutar de su morbo y sus historias sin ilusionarme con esa... esa... "hetero perfecta".

Ahora necesito tu ayuda, mi mujer sigue sin aceptarme y mi jefe ya me encontró reemplazo”


Vemos, por tanto, que los problemas de Ernesto son dos:
1. Su mujer lo ha dejado y desea recuperarla.
2. Su jefe lo ha echado y él desea volver a su trabajo.

Tratamiento del primer problema:

Que vuelva tu mujer.

Lo tienes jodido, Ernesto. Las mujeres, puestas a hacer sufrir, somos unas puñeteras. Pero, claro, tú tienes el arma secreta, o sea, yo.

Líneas de ataque:

1. Los “porqué no…”. Todas las mujeres del mundo, cuando cogen confianza con su pareja, empiezan a decirles el “porqué no”. Ejemplos: Porqué no vamos nunca a cenar fuera. Porqué no te afeitas esa calva a lo Bruce Willis. Porqué no me acompañas a mis clases de salsa. Porqué no tiras esa camisa que te regaló tu madre…
Creo que ya os hacéis a la idea de lo que son los “porqué no”. Bien, ha llegado la hora de hacer realidad unos cuantos. No todos, la sutileza da mejor resultado que la súplica.

2. La curiosidad. Si algo nos puede a las mujeres es la curiosidad. Si es tu mujer, posiblemente te conozca bastante. Más que tú a ti mismo, como suele ser. Así que, no hay nada que la descoloque más que pensar que has cambiado y que ahora no te conoce. En cualquier curso de publicidad nos cuentan que la palabra “nuevo” es una de las que atrae irremisiblemente. Utilicemos nuestros conocimientos de publicistas. Ya veremos cómo.

3. La ternura. Sí, las mujeres solemos tener una sensibilidad bastante grande a la ternura. Sepamos aprovecharlo.

Procedamos pues:

1. Conoces sus rutinas. Es tu mujer, no? Coincide con ella por la calle cuando vaya de paso. Preferiblemente que sea a una hora de la tarde, cerca de la noche.
Imprescindible: El aspecto. Afeitado (si ese era uno de los “porqué no” de ella), si era la perilla, pues perilla, si te pedía que te dejaras barba, pues barba… (en tu caso, corazón, si te pedía que te cortases esa hermosa barba que luces, elige maquinilla). Con un perfume nuevo (que ella no conozca) y de marca. La ropa, nueva. Llévate a un amigo gay para que te ayude a elegirla, es lo mejor.
Una vez coincides con ella “de casualidad”, de das dos besos castos (es imprescindible que te huela el perfume) y le preguntas cómo está. Ella te dirá que genial, claro. Y te preguntará por ti. Tú le responderás un esquivo: No sabría definirlo. Después, sin tiempo a nada más le dices que tienes prisa y que te tienes que marchar. Le dices que te encantaría que quedáseis y charláseis y le emplazas una cita. Como la has pillado de sorpresa, te dirá que sí. Sí te lo pone difícil, siempre puedes poner como excusa temas pendientes y esas cosas.

2. Con tu nuevo aspecto, quedas en algún restaurante que a ella le gustase pero tú no la hubieras llevado. Eres atento, la escuchas, eres cariñoso. Te aconsejo las guías de seducción en este punto. Cuando esté receptiva, le preguntas cómo es su vida sin ti. No esperes la respuesta. Esa pregunta no se la haces para que te la responda. Se la haces para que se la plantee. Antes de que diga nada tú le hablas de tu vida sin ella. Lo importante que es y será siempre para ti. Sin súplicas. Sutil y elegante. Y tierno. Si no has conseguido que vuelva en este punto, chaval, creo que lo tendrías más fácil conmigo :-P.

4. Si no lo has hecho ya, estúdiate Cómo satisfacer a una mujer. Apuesta segura.


Tratamiento del segundo problema.

Recuperar tu trabajo.

Pues verás, este problema lo veo bastante más sencillo. Entre otras cosas porque tu jefe es hombre, y, eso, tiene sus ventajas.
Sinceridad, ante todo sinceridad.
Lo que yo haría de ser tu:
Concertar una cita en su despacho. Olvídate del look que mostraste con tu mujer. El jefe quiere ver al mismo trabajador, le da seguridad. Si acaso, algo más elegante, pero sin pasarse.
Le pides que entre en internet y le muestras este blog. Yo de ti recomendaría las entradas: Rebeca,Reflexiones sobre mis gafas nuevas, Sensualidad, Tu momento , Cuando soy mala, Cómo satisfacer a una mujer, y, por supuesto, el origen de este desaguisado, Carta de la hetero perfecta.

A estas alturas, tu jefe te habrá cedido su puesto y vendrá raudo a la madre patria a conocerme a mí ;-)

Besos a nuestro nuevo fantasma, el jefe de Ernesto.



Me ayudáis a ayudar nuestro a Ernesto, queridos fantasmas? se os ocurre algo más?

Nota: Estás clavao en la foto, Ernesto ;-)

Read more...

Carta de la hetero perfecta

>>  jueves, 3 de septiembre de 2009



Queridos hombres, creo que ha llegado el momento de sincerarme con vosotros:

1. Soy una mujer libre, sin inhibiciones ni tabúes. Entiendo el sexo como un fin en sí mismo. Y, no sólo eso, también entiendo que una persona puede ser la mejor amiga de otra persona y regalarle, por ejemplo, una noche de sexo. Mucho mejor que un masaje en un spa, sin lugar a dudas.
2. Soy descarada y transgresora. Intento disimular, porque no es muy adecuado en según qué ambientes en los que me muevo, que los ejecutivos sepan que voy sin bragas, por ejemplo.
3. Soy cariñosa y dulce. Me gustan las personas.
4. Me decís que estoy de buen ver y que os doy morbo. Yo creo que es por lo anteriormente expuesto, que se me debe traslucir en la cara.
5. Por todo eso y por algunas cosas más, no puedo mas que disculparme, y deciros:

Lo siento, chicos, la hetero perfecta es lesbiana ;-)


Muchos besos, queridos fantasmas.

Read more...

Donde el corazón te lleve

>>  miércoles, 2 de septiembre de 2009



Me tienes miedo.
Yo sé que me tienes miedo.
Temes mi libertad, que choca con tu necesidad de tenerme. Que a la vez te atrae y te asusta. Como lo hago yo.
Temes mi fuerza, que sabes que te apoyará si lo necesitas, pero también sabes que me hace capaz de andar sola, y a ti te gustaría que anduviera contigo. Junto a ti.
Temes mi cuerpo, que deseas a cada momento, porque te sabes sufridora en cada momento que te falte. Porque sabes que no dudaré en faltarte.
Temes mi sonrisa, porque te hace feliz cuando la comparto contigo, y no recuerdas tu vida sin ella. Eso te da aún más miedo, te da que pensar que no hubo una vida sin ella.
Temes mi seguridad, que te hace sentir acompañada, dejando la soledad como una vieja amante destronada. Como amante vieja sabes que volverá, porque mi seguridad sólo me acompaña a mí.
Me temes, amor.
Me temes porque, muy a pesar tuyo, te has enamorado de mí.

Read more...

A partir de hoy

>>  martes, 1 de septiembre de 2009



Me casé demasiado joven.
Dicen que la vida pasa por delante de tus ojos cuando te vas a morir. Eso será cuando pasa y tú no le has pedido que pase. Hoy, he cerrado los ojos y le he cedido el turno a los recuerdos.

Otros tiempos. Otra mujer. Virgen, como manda la iglesia. Virgen, como el color de mi vestido, que yo misma me hice por no poder pagarlo. Virgen, como no podía ser de otra forma, porque si no eras virgen eras puta, y las putas no se casan.
Mis hijos vinieron porque así era la vida. Nunca pensé si quería o no hijos. Eso se piensa hoy. Quizás, si lo hubiera pensado antes, no los hubiera tenido. O no a todos. No debería siquiera pensar esto. Las madres no piensan así.
La decencia. Vivir para los demás. Obedecer. Servir. Ser una buena esposa. Una buena madre. Una buena hija.
No sé si me gusta lo que he vivido.
Si ahora, a mis 80 años, empezara de nuevo, supongo que viviría una vida distinta. Quién puede saberlo.
Sólo sé que todo lo que yo conocí acabó, y he tenido la suerte de darme cuenta.

Al abrir los ojos, veo mi cuerpo tumbado, en la playa.
He venido a una nudista.
Mi cuerpo cansado de tantas batallas está quemado por el sol y las gotas del mar brillan sobre él como las joyas que nunca tuve.
Un hombre pasa por mi lado. Me sonríe. Creo que es algo más joven que yo. Está desnudo, como yo. Creo que desea preguntarme algo.
Yo deseo preguntarle si le gustaría escuchar el resto de mi vida.
El resto de mi vida, a partir de hoy.


Besos, queridos fantasmas.

Read more...
Related Posts with Thumbnails

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP