Las letras del adios

>>  jueves, 12 de noviembre de 2009


Apenas cerró la boca, supo que se había equivocado.
- Vete, había dicho.
Sus palabras quedaron suspendidas en el silencio. Parecía que el aire se hubiera hecho sólido. Masticaba cada sílaba con cada inspiración, y con cada expiración las devolvía a un aire que parecía crema.
- Vete.
Le pareció que ella lloraba. Siempre le entristeció verla llorar. Sus lágrimas caían por sus mejillas y mojaban las palabras, que se habían hecho muy grandes, y ahora las rodeaban, a ambas.
Vio una gran V de galleta. Una gran E de caramelo. Una gran T de bizcocho, y, la última E, de cebolla, la que le hacía a ella llorar.
Le pareció que la V era de galleta, porque, cuando salió de su boca pensaba ser una V de "Ven".
Le pareció que la E eligió ser de caramelo porque quiso ser la E de "hErmosa". Pero perdió su H. Y quedó atrapada en una palabra que no quería.
Le pareció que la T salió de su boca pensando en ser la protagonista de un “Te quiero”. Pero, fue arrastrada, como las demás, sin voluntad ni fe, ni amor, que son todos necesarios para construir palabras hermosas, y quedaron presas en mitad de una palabra que, nadie, quería.
La última E ya sabía donde estaba. Era una E consciente y triste. Era una E que sabía que haría llorar. Por eso se hizo de cebolla.

Y ella, la mordió.

10 comentarios :

REBELDE 12 de noviembre de 2009, 12:27  

A vida real só aceita originais Beijos.

El Traste Nº 27 12 de noviembre de 2009, 13:16  

Que bonita metáfora metalingüistica.
Decir vete siempre es doloroso.

Candela 12 de noviembre de 2009, 14:39  

Es que no nos gusta oir lo que no queremos.

Neogeminis 12 de noviembre de 2009, 18:30  

Un texto de lujo nos has regalado mujer!...me encantó tanto como imaginar de caramelo y galletas las cuatro letritas fatales!


un abrazo.

(sin letras de cebolla)

anna 12 de noviembre de 2009, 18:59  

Bonita metafora!!! Al adios, al "sacabo", al fin...!!

Besos

Candela 14 de noviembre de 2009, 6:24  

Rebelde: No sé, rebelde. Conozco a algunas personas que han llegado a ser una mala copia de sí mismas.

Traste: Sí. Son unas palabras muy duras. A veces, hay que ser claros diciendo las cosas. A pesar de saber, con certeza, que haremos daño.

Candela: Vaya si es así. Tanto, que, a veces, la gente se queda sorda ante lo que no le interesa.

Neo: Gracias. También a mí me gustó cómo quedó. Me parece masticarlo a la vez que lo leo.

Anna: Sí. Seamos algo más originales que un simple "sacabó".

Besos a todos, chicos.

Joseba Morales 14 de noviembre de 2009, 15:03  

Impresionante,real como la vida misma y como los sabores que has escogido :D

Un besazo¡

zayi 14 de noviembre de 2009, 22:16  

Eso es lo bueno que tiene la intuición...siempre que huelo algo raro, me voy antes del vete...
Besitos.

Fidji 15 de noviembre de 2009, 3:21  

Excelentes escritos.

Un abrazo Candela.

Fidji

MentesSueltas 15 de noviembre de 2009, 10:01  

Hola Candela, pasaba a conocer tu espacio, muy a gusto leyendote.
Hermoso este relato, para reflexionar...

Te abrazo
MentesSueltas

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Mi mejor regalo, tus palabras.

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