Letras en el Sahara, nace en la red y desemboca en el desierto
Mostrando entradas con la etiqueta Un rincón para la ternura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Un rincón para la ternura. Mostrar todas las entradas

Un adios

>>  domingo, 28 de febrero de 2010


Cerré los ojos.

Tú lo llenabas todo. Tu risa, tu mirada, tus manos, tu cuerpo. Las veces en que siento que me quieres. Todo lo que eres tú para mí. Todo lo que quisimos ser. Todo, era.

Abrí los ojos.

Pareció que todo se rompía. Hace mucho que no oigo tu risa. No es tu palabra, sino tus silencios. No tus manos, sino la ausencia y necesidad de ellas. Y tu mirada, que mira a través de mí.

Ya no era nada.

Entonces, en silencio, cogí mis cosas y me fui.

Sobraba, como tantas cosas, el adiós.

Read more...

Su hijo

>>  martes, 8 de diciembre de 2009


La primera vez que lloró fue cuando lo parió a él.
Debió ser la primera vez que amó, porque no recuerda el amor sin él. Tampoco conoce un amor que no lleve su nombre.
Fue premonitorio, porque a partir de entonces, se quebró su dura coraza justo por el cordón umbilical que les unía.
Y no había más que rozarle, rozarle a él, para que su fuerza, la fuerza de ella, sus lágrimas, las lágrimas de ella, su amor, el amor de ella, se sintiera a flor de piel como un susurro, algunas veces, como una tempestad, otras, como tu propia sombra, todo el tiempo.

Read more...

Pararse a descansar

>>  domingo, 29 de noviembre de 2009


No sabría decirte si eres tú o soy yo.
Si me apetece estar contigo o me apetece estar, simplemente.
Si estoy cansada de buscar, aunque no supiera que estaba buscando, aunque no supiera, hasta que te encontré.
Sólo sé que, algunas veces, apetece apearte de tu propia vida. Apetece pararse a mirar. Aunque sea sólo a mirar.
Te escondes. Te proteges. Ha sido un comentario generalizado. Yo me reía, nunca sentí que me escondiera de nada. Que me protegiera de nadie.
Ahora, sé que no me escondía, sé que no me protegía, porque no sentí necesidad de protegerme hasta que te encontré.
No tengo pensado desandar lo andado. Mi libertad seguirá siendo mía.
Pero hoy, estoy cansada.
Sólo necesito, apoyarme, apoyarme en tu pecho, y descansar.

Read more...

Las letras del adios

>>  jueves, 12 de noviembre de 2009


Apenas cerró la boca, supo que se había equivocado.
- Vete, había dicho.
Sus palabras quedaron suspendidas en el silencio. Parecía que el aire se hubiera hecho sólido. Masticaba cada sílaba con cada inspiración, y con cada expiración las devolvía a un aire que parecía crema.
- Vete.
Le pareció que ella lloraba. Siempre le entristeció verla llorar. Sus lágrimas caían por sus mejillas y mojaban las palabras, que se habían hecho muy grandes, y ahora las rodeaban, a ambas.
Vio una gran V de galleta. Una gran E de caramelo. Una gran T de bizcocho, y, la última E, de cebolla, la que le hacía a ella llorar.
Le pareció que la V era de galleta, porque, cuando salió de su boca pensaba ser una V de "Ven".
Le pareció que la E eligió ser de caramelo porque quiso ser la E de "hErmosa". Pero perdió su H. Y quedó atrapada en una palabra que no quería.
Le pareció que la T salió de su boca pensando en ser la protagonista de un “Te quiero”. Pero, fue arrastrada, como las demás, sin voluntad ni fe, ni amor, que son todos necesarios para construir palabras hermosas, y quedaron presas en mitad de una palabra que, nadie, quería.
La última E ya sabía donde estaba. Era una E consciente y triste. Era una E que sabía que haría llorar. Por eso se hizo de cebolla.

Y ella, la mordió.

Read more...

Ni príncipes azules ni princesas encantadas

>>  miércoles, 28 de octubre de 2009



La quería. Sabía que la quería porque, algunas veces, la llamaba sólo para dormir. Sabía que la quería, porque, algunas veces, sentía una pequeña punzada de celos cuando pensaba en qué haría cuando no estuviera con ella.
No se lo había preguntado. No pensaba hacerlo.
Tampoco permitiría que Ella se lo preguntase.

Pensó que pasaría si Ella le dijese que la dejaba. Normalmente, si cualquier ella decía que la dejaba, o lo hacía en lugar de decirlo, un fastidio, grande o pequeño, según lo bien que follara la tránsfuga era la única huella que dejaba su partida.
Un fastidio y una pereza inmensa por llenar el hueco de la amante perdida.

Pensó que esta Ella dejaría bastante más, caso de irse. Eso la hizo sentirse vulnerable.

Siempre habría otra ella, de eso no tenía dudas.

Lo que dudaba bastante, es que alguna otra ella fuera como esa Ella que había sabido quererla, porque querer significa respetar, no juzgar ni querer cambiar.

Por eso, cree que quizás por eso, la quería.



Nota: El título de este post hace referencia a que, algunas veces las cosas no son como nos han enseñado que serían. Eso no significa que sean malas, significa que, quizás, la solución para nosotros pase por encontrar nuestro propio camino.

Read more...

Acompáñame

>>  domingo, 27 de septiembre de 2009



Te quiero. Sabes que te quiero. Yo sé que tú me quieres.

Nunca hemos cuestionado ni mi sexualidad ni la tuya. Eres hetero. Lo respeto. Yo no. Tú lo respetas.

Siempre hemos cuestionado, al menos yo, y tú conmigo, lo que sea que se debe hacer. Sabes que los convencionalismos no son mi fuerte.

Eres mi amiga.

-Necesito que me abraces.
-Por supuesto. Cuando tú quieras.

Pasaremos toda una noche abrazadas.

Porque la vida es dura muchas veces.

Porque, algunas de ellas, sólo necesitas sentir el calor de una persona. Sólo necesitas sentir la caricia de una mano amiga.

Afortunadamente, a cambio de nada.

-No me apetece tirarme a un tío para sentir un abrazo.

Sexo. Sexo a cambio de cariño. Sexo a cambio de caricias. Sexo a cambio de un simulacro de amor.

Tú y yo, sólo nos daremos, como ya nos dimos querida amiga, amor a cambio de amor.

Besos a ti.

Read more...

Romper

>>  domingo, 20 de septiembre de 2009



No te veré envejecer, ni envejeceré a tu lado.

No nos pondremos a dieta juntas, previniendo tus achaques y los míos.

No te acompañaré al médico, ni oiré eso de que tienes que cuidarte, que ya no eres una niña. Ni yo tampoco.

Nuestro hijo no irá a la universidad.

No estaré a tu lado cuando te asciendan en tu trabajo, consigas ese puesto que tanto deseabas, o cuando publiques tu primera novela. No, yo no estaré.

No tendremos ningún hijo.

No nos compraremos esa casa que querías, que queríamos.

No nos haremos una foto en la torre Eiffel.

Nunca iremos a París.



Ahora, ya, sólo nos quedan No….

Read more...

Mi yogur

>>  viernes, 11 de septiembre de 2009



Un día tomé un café con mi yogur.

Yo no sabía ese día que ella sería mi yogur, aunque, desde que la vi, deseé que lo fuera.

- Qué buscas?, pregunté.
- Alguien con quien estar a gusto. Y tú?
- Alguien como tú, quise responder. Aunque sólo respondí “lo mismo que tú”.

Mi yogur es inteligente, observadora, reservada, encantadora y bonita.

- He dedidido dejarme llevar.
- Prometo llevarte donde quieras ir.

Un día, me llamó mi yogur.

- He conocido a alguien.
- Sabes que no soy celosa.
- Sí, lo sé. Pero me gustaría conocerla mejor. No puedo quedar contigo, a no ser que quieras quedar para charlar solamente.
- Sabes que yo no te voy a decir que sí a una proposición así.
- Lo sé, pero es lo único que puedo ofrecerte en estos momentos.

Yo sabía que no era mía. Ella también lo sabía. Igual que yo no soy de nadie. Porque nadie es de nadie.

- Estás segura de esa decisión? Sabes que yo no te daré problemas y que tu vida sería como tú quisieras, no te limitaría en absoluto.
- Lo sé. No sé si es una decisión sensata, pero es la que deseo tomar en estos momentos.
- Bien. Aquí estaré para ti. Podría hacerme la dolida o aparentar un orgullo que no tengo. Prefiero decirte que me hubiera gustado que nos diéramos una oportunidad.
- Quién sabe.
- Sí, quién sabe.

Read more...

Donde el corazón te lleve

>>  miércoles, 2 de septiembre de 2009



Me tienes miedo.
Yo sé que me tienes miedo.
Temes mi libertad, que choca con tu necesidad de tenerme. Que a la vez te atrae y te asusta. Como lo hago yo.
Temes mi fuerza, que sabes que te apoyará si lo necesitas, pero también sabes que me hace capaz de andar sola, y a ti te gustaría que anduviera contigo. Junto a ti.
Temes mi cuerpo, que deseas a cada momento, porque te sabes sufridora en cada momento que te falte. Porque sabes que no dudaré en faltarte.
Temes mi sonrisa, porque te hace feliz cuando la comparto contigo, y no recuerdas tu vida sin ella. Eso te da aún más miedo, te da que pensar que no hubo una vida sin ella.
Temes mi seguridad, que te hace sentir acompañada, dejando la soledad como una vieja amante destronada. Como amante vieja sabes que volverá, porque mi seguridad sólo me acompaña a mí.
Me temes, amor.
Me temes porque, muy a pesar tuyo, te has enamorado de mí.

Read more...

Algunas palabras (I)

>>  sábado, 22 de agosto de 2009


Cada vez que el amor entra en tu vida
se viste de blanco,
como una novia
se hace de nuevas,
como un niño.

Sonríe,
como si la sonrisa
la hubiera inventado en ese momento,
sólo para ti.

Llora,
como si el llanto
hubiera nacido a la vez
que la primera vez que ese amor recien nacido
te encoge el corazón.

Juega,
inventando palabras nuevas,
inventando caricias nuevas,
inventando para ti.

Cada vez que el amor nace,
solo para ti,
se estremece algo,
muy, muy grande,
a la vez
muy, muy pequeño
en el mismo lugar
donde nacen los sueños.



Nota: Vuestros deseos, son órdenes, queridos fantasmas. Besos, Moira.

Read more...

Mi primera vez

>>  martes, 11 de agosto de 2009


La primera vez que estuve con una mujer fue por amor.
La primera vez que la vi desnuda, me pareció demasiado bonita para ser verdad.
Mantuve los ojos abiertos. Muy abiertos, de hecho. Casi sin pestañear, no fuera a hacerse humo y desapareciera de la misma maravillosa manera en que había aparecido.
Ella era castaña. Muy delgada. Los ojos verdes. El pelo trasquilado. Joven. Más que yo.
Tan inexperta como yo. Con tanto deseo como yo.
Me sorprendió la suavidad de su piel. Su olor. La forma en que se le erizaba el vello cuando yo la besaba. La forma en que respondía su cuerpo a mis caricias, yo, que sentía que nunca antes había acariciado.
Yo tenía miedo. La deseaba, pero no me sentía capaz de satisfacerla. No sabía cómo empezar. No puede ser tan dificil, sexo es sexo, no? Pero no conocía a otra mujer que no fuera yo, y mi experiencia con los hombres no me iba a servir de mucho.
Cómo deseará que la toque? Quizás le de vergüenza decírmelo. Y cómo lo pregunto para que no suene mal?
Sólo pude articular un inexperto: Qué quieres que te haga?
No lo sé, fue la respuesta de ella. Tampoco yo sabía.
Se metió rápidamente en la cama. Le daba vergüenza que la viera.
Nos besamos. Nos besamos con sed. Nos besamos con hambre. Nos besamos como si fuera la única vez. La primera vez. También nos besamos con miedo, porque no sabíamos cómo continuar. Qué va después? No sé, tendría que tocarla, no? Y qué pasaría cuando le tocase el sexo? Le gustaría? Me pediría que dejara de hacerlo?
Creo que nos tocamos todo el cuerpo, no por prolongar el placer, sino por miedo a enfrentarnos a nuestro propio deseo.
Ella era tímida, y no quería que le besara el sexo. A mí no había nada que me apeteciera más en el mundo. Bajé por su cuerpo mientras la acariciaba.
Ella temblaba de deseo, como yo. No, me dijo. Sí, por favor, le respondí yo.
Yo estaba delante de su sexo. Ella estaba totalmente depilada. Yo, lo miraba. La miraba a ella, a ella entera, que se cubría la cara azorada. Imploré: Por favor, déjame verte.
Se descubrió. La miré. Pensé que no era posible que ella saliera a la calle y que la gente no se diera cuenta de que era la persona más especial del mundo. La más hermosa.
Besé su sexo con curiosidad. Suave. Con una vida de atraso, sentí, porque no me pareció bien haber estado toda una vida lejos de ella. Intenté pensar en cómo me gustaba que me lo hicieran a mí. Aunque el deseo me nublaba la razón, y me dejaba guiar por sus gemidos, buscando el camino, su camino.
Puedo? Pregunté. Pregunté antes de tocarle la vagina. No sé. Pensé que me gustaría que me preguntasen si estuviera en su lugar. Aunque, quizás, no estuviera yo para preguntas caso de estar en su lugar. Por favor, fue su respuesta. Por favor.
Entonces le introduje un dedo. Me pareció un lugar cálido y conocido. Recién descubierto y que siempre estuvo conmigo. Me pareció acogedor y dulce. Y salado. Y mío.
La acaricié y la besé. Le hablé. La amé como a mí me habían amado, siguiendo el camino que marcaba mi deseo, y el suyo.
Se corrió. Bueno ;-) eso nunca lo sabré seguro, no? A mí me pareció lo más bonito que podía pasar. Mejor, incluso, que cuando ella me amó.

Read more...

Algo para compartir

>>  domingo, 2 de agosto de 2009

Te dormiste sobre mi.

Sólo el murmullo de tu respiración te recordaba, porque el sueño se vive sola y tiene su propia música. Hecha de sábanas y susurros. De algunas palabras y de muchos silencios.

No soñé contigo, porque yo sueño contigo cuando estoy sin ti.

No sé con quién soñaste tú, posiblemente a kilómetros de distancia, posiblemente, a algunos cuerpos de distancia.



No me dormí sobre ti.

Pude atraparte justo en el momento en que, como estela del cometa, pasabas frente a mí. Y como estela seguiste tu camino. Y el atraparte fue solo intentar coger el arcoíris con las manos.

Probablemente, sólo te tendré esta noche. Crees que duermo. El tuyo es el único sueño del que disfrutaremos esta noche. Tú durmiéndolo, yo velándolo.

Y no te contaré, mi querido cometa, que, justo este, fue el deseo que, al verte, pedí.





Besos, queridos fantasmas

Read more...

Su historia

>>  sábado, 25 de julio de 2009

Se conocían de toda la vida.
Por eso Abel se pregunta cómo no se había fijado antes en los pequeños puntitos castaños que tenían sus ojos verdes. Y en cómo brillaban cuando se emocionaban. Los ojos, y ella.
Tampoco reparó en sus manos. Cómo pudo no verlas? Eran suaves, eran dulces, eran hemosas, a veces, incluso crueles, cuando, permaneciendo a su lado, ignoraban su necesidad de la caricia.
Cómo no se fijó en lo bien que olía. Por las mañanas a romero. Por las tardes, olía como las naranjas y los limones. Olía a azahar. Y de noche? No había conseguido olerla aún de noche. A dama. Seguramente, sería una gran dama de noche.

Se conocían de toda la vida.
Cómo Cecilia no había reparado en él?
Su sonrisa. Cuando sonreía se le formaban unos hoyuelos encantadores. Y le lloraban un poco los ojos. A ella, le daba ternura esa lágrima de felicidad.
Era fuerte. Tenía unos brazos grandes. Como para levantarla a ella. Como para hundir la cara en esos días en que el mundo no parece ser un buen lugar para quedarse.

Ahora, que se habían descubierto, escribirían, entre ambos, su gran QUIZAS.



Besos, queridos fantasmas.

Read more...

El caballero

>>  jueves, 9 de julio de 2009


Soy la persona menos romántica que conozco.

Le tengo aversión al día de los enamorados. A los corazones. A los bombones rosas. Al rosa en general. A las cajas de bombones con forma de corazón. A los ramos de rosas rojas. A los te quiero con música de fondo. A que te escriban una poesía (dios, eso, lo peor). A que además te la lean. Y después de llevar aguantado el tirón, te pregunten si te ha gustado. A las palabras de cariño absurdas: “churri”, “melocotoncito”, “ranita”…A las pelis de Meg Ryan. A las casitas de muñecas (no sé si son románticas, pero les tengo tirria igual). A las niñas con lazos (viene estando en el mismo lote que las casitas de muñecas). A las personas que pierden su nombre cuando tienen hijos y pasan a ser, el uno para el otro, papá y mamá (sí, decididamente, esto sí me suena a romántico). A la tuna. A las tiendas de novias…

Hoy, salían un señor mayor y una señora de la misma edad, de rehabilitación. Parecían tener unos 70 años, aunque mi habilidad para calcular edades es nula.
Él era pequeño. Nunca habría sido muy grande. Delgado. Casi sin pelo ya. Le pesaban los años más que otra cosa, y parecía que se hubieran subido todos a su espalda.
Ella, algo entrada en carnes. Su andar, cansino. Su mirada, en él.
Salían enlazados. Como dos novios. Como dos enamorados. Él parecía protegerla, de no sé qué imaginario dragón, porque hubiera bastado un soplo de aire para tumbar al galante caballero. Ella se sentía protegida. Y se acercaba a su caballero y acompasaban su paso. Como un baile. Como hacer el amor.

Y yo, lloré.




Read more...

Una vez

>>  miércoles, 8 de julio de 2009



Una vez te quise.
Cómo saber si te quería o sólo quería quererte? No me importó entonces, ni me importa hoy, que aún te quiero.
Una vez te fuiste.
Te fuiste antes incluso de quedarte. Creo recordar que aún no había terminado de pronunciar tu "te quiero".
Una vez me quisiste.
O quizás sólo quise pensar que me querías. No me importó entonces, ni me importa hoy, amor, que aún te quiero.


A tí, que me llamabas Benedetti.


Read more...

Un cuento

>>  jueves, 2 de julio de 2009


- Cierra los ojos.

Entonces me besaste los párpados. Y me acariciaste el pelo.
Yo pensé que era pequeña. Y me acurruqué en tu regazo. Mientras tú me cantabas, suave, y esperabas mi sueño.

- No, no quiero dormir. Sé que mi sueño me dejará sola. Y no quiero estar sola de ti.

Entonces me prometiste acariciarme toda la noche, toda la vida, dijiste, y los dos sabíamos que mentías.

- Creo que te equivocas.
- Por supuesto, dijiste, no puedo más que estar equivocado si te dejo.
- Porqué lo haces, entonces.
- Porque tú y yo sabemos que es lo mejor, amor.
- Yo no sé eso. Yo nunca podría saber eso.

Entonces me tomaste la cara entre tus manos. Entre las manos que me han amado tanto. Me acercaste a ti y me besaste.

- Te voy a querer siempre.

Y entonces lloraste. Yo besé tus lágrimas y pensé que sería el último sabor que tendría de ti.

Read more...

Mis sábanas

>>  viernes, 26 de junio de 2009


Mis sábanas, esta mañana, huelen a lavanda, a limon, a limpio y a espera.

Mis sábanas me conocen bien. Alguna vez han olido a miedo. Han conocido el áspero olor de la soledad. También han reído conmigo, porque la risa huele a sol y a esperanza, y han olido a ti que reías conmigo, porque la risa huele mejor compartida.

Olieron a ti, y también a ti, y también a mí, y entonces, al cerrar los ojos, era como si tú, y también tú me murmuráseis en sueños porque la vigilia no da para confidencias, y la noche y la desnudez invitan al arrullo.

Otras veces olieron a sexo, entonces no las mudé, como mandan las buenas costumbres, porque a mí las costumbres que me gustan son las que me conmueven, y nada me conmueve más que oler tu sexo, mezclado con el mío, y revivir el momento en que jugábamos a hacerlos uno.

También olieron a libertad, que suele ser el olor que me abraza, porque me gusta que me acaricie y me haga sentir viva, viva dentro del sueño, viva justo cuando el sueño se hace dueño de mí, y me abandono a él como me abandono a ti, porqué también tus caricias me recuerdan que existo.

Y alargo el momento entre el sueño y la vigilia, para olerte, para olerme, para que poco a poco la realidad vaya quedando lejos, y, solo queden, mis sábanas, su olor, y yo.


Besos, queridos fantasmas.

Read more...

A ti que sabes quién eres

>>  jueves, 18 de junio de 2009


- Entonces, cuando quedamos?
- El viernes es cuando mejor me viene.
- Vale, el viernes entonces.
- Oye?
- Si?
- Se viene follada de casa o se folla allí?
- Se folla allí.

Los viernes son nuestros.
Como un remanso en medio del bullicio. Como un tiempo de más, creado, en exclusiva para las dos.

- Me gusta que me cocines.
- A mí me gusta hacerlo.
- Me parece que lo haces bien.
- A mí me parece que ya estás tardando, y la cama se enfría.

Y entonces, inevitablemente, te cojo de la mano. Y no pierdo el tiempo que no tengo.

- Nunca te han dicho que el desnudar a alguien es un placer?
- A mí me interesa sobretodo, el resultado.

Y ambas, sabemos que llegará el siguiente viernes. Y que volverá a ser, para ti y para mí.
.
- Oye, si quieres, podemos quedar para algo normal, no sé, cine, pasear...
- Antes de conocerte a ti, es lo que hubiera esperado. Ahora ya, a quién le interesa la normalidad?


Besos a ti.


Y también a vosotros, queridos fantasmas.

Read more...

Tan cansada

>>  miércoles, 20 de mayo de 2009


Tan cansada, que no tengo ganas de dormir.
Tan cansada, que no tengo ganas de pensar.
Tan cansada, que no tengo ganas de combinarme la ropa, el maquillaje y los complementos (San Giorgio Armani nos asista).
Tan cansada que pasa por delante una mujer guapa, en top, y no pienso en follar con ella, pienso en dormir con ella (a ver, si no pensase en, al menos, dormir con ella, no estaría cansada, estaría muerta).
Tan cansada que hasta doy la razón sin discutir.
Tan cansada que me dan una vuelta de 20 euros y lo guardo sin mirar.
Tan cansada que si me encuentro un bache en la acera, valoro el saltarlo o rodearlo según lo que canse menos.
Tan cansada, que, si quedamos, no te extrañe que me quede, al fin, dormida en tus brazos.

Read more...
Related Posts with Thumbnails

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP