Letras en el Sahara, nace en la red y desemboca en el desierto
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>>  domingo, 26 de septiembre de 2010




No, no seguiré. Seguirás tú.

- Nunca había…
- Ha llegado el momento.

Aparto mi boca de tu sexo. Intentas que lo bese de nuevo. Yo atrapo tu mano. La beso. Está húmeda. Como tú. La pongo sobre tu sexo. La muevo sobre él. Te miro a los ojos.

- Eres terrible.
- El pudor es un lastre.

Te tumbo sobre tu espalda. Me pongo de rodillas, sobre ti. Sigo tu ritmo. Mi mano sobre mí, me toca como si lo hicieras tú. Tu mano sobre ti, sigue la cadencia de mis caderas.

Mis ojos, siempre, en los tuyos.

El placer nos llega al mismo tiempo.

La mirada.

No hay nada más sensual que una mirada.

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La sorpresa

>>  jueves, 20 de mayo de 2010




- Cierra los ojos. No los abras, por favor.

Me besas. Me muerdes al besarme. Yo, te muerdo la lengua. Sabe a mi sangre.
Tu olor lo llena todo. Tu perfume, el que yo te regalé. Y tu sexo.

- Me he perfumado para ti.

Me recorres con la lengua, sin tocarme. Cuando llegas a mi pecho metes la cara entre ellos, como te gusta hacer, como sueles hacer.

- No abras los ojos, por favor.

Tu lengua lame mi pecho. Otra lengua lame mi sexo. Doy un respingo.

- Quien….
- De verdad deseas saberlo?
- No

Tú me besas mientras esa lengua sigue jugando. Alguien me penetra. No eres tú. Tus manos están sobre las mías. Conozco tus manos.

Ni siquiera me has dicho su sexo. No importa. Sé que huele a mujer antes de que ponga su sexo en mi boca. Me gusta tu sorpresa de hoy. Siempre me parecieron aburridos los saludos de dos besos.

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Sexo

>>  lunes, 8 de marzo de 2010


Sexo.

Sexo como moneda de cambio.

Sexo para conseguir cariño. Sexo por ternura. Sexo por compañía. Sexo por escucha. Sexo por tiempo. Sexo por apoyo. Sexo por amistad.

Sexo.

Supongo que es por eso que me siento puta.

Algunas veces.

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Demasiado sexo?

>>  viernes, 2 de octubre de 2009



Algunas veces se me plantea una disyuntiva.

Quizás no sea algo trascendente, comparable a invitar a chocolate con churros a la gente que está todas las mañanas en la cola del paro o hacerle una pedorreta al director de mi oficina bancaria cuando me dice no se qué sobre el color de mi extracto bancario.

Pero, oye, para mí tiene su aquel.

Voy a describir la situación y así me echáis una mano (tened en cuenta que donde pone chica podría poner chico, que, para el caso, no cambia la naturaleza del problema):

Actores:

Tú: O sea yo. Porque tú te pones en mi lugar para eso de echarme una manita.

A1: Amante más o menos fija. Conocida y con cierta confianza. Ya sabemos ambas lo que hay. Con cierto grado de emocionalidad (o no, esto puede variar). El sexo con ella es bueno y satisfactorio.

A2: Posible nueva incorporación. Chica a la que apenas conoces o que conoces de cierto tiempo, pero que, por lo que sea, ha surgido o has hecho surgir la oportunidad de tener algo con ella. Exige más esfuerzo que la A1, ya que es necesario seducirla. También es más gratificante al ego: por aquello de la conquista conseguida. No se puede perder de vista que el primer polvo con alguien no es demasiado bueno. Como todo, va mejorando si le damos un poco de tiempo, confianza, y conocimiento mutuo.

A3: Esta es la espontánea. Estás en una fiesta, es casa de una amiga, en el cine… y de pronto salta la liebre. Que no está el tema para dejarlo pasar.

Problema:

-El principal problema es que tú (o sea yo) eres humana y tienes tus limitaciones físicas. Pueden combinarse como peor se os ocurran:
A1 lunes, A2 miércoles, A2 viernes.
A1 jueves, A2 viernes, A3 sábado, A1 domingo..

Dilema:

-Qué harías si ves que te fallan las fuerzas y que no vas a poder hacer lo que tienes que hacer ?

1. Emplazas a A2 para otra semana. Arriesgado. La primera cita sexual es delicada. Es posible que la semana siguiente ya no tengas opciones más que de ser su “amiga”.

2. Emplazar a A1 para otra semana. Arriesgado. Quizás se enfade y te pases un tiempo sin disfrutar de una relación que te resulta muy placentera.

3. Te tomas una caja de pharmaton, te compras un libro de sexo tántrico y te lo lees enterito.

4. Te haces la dormida con A1, que, por aquello de la confianza lo mismo te lo deja pasar y te reservas para la nueva incorporación (o incorporaciones)

5. Pues mira, de perdidos… Dejas la agenda como te la quiso arreglar el azar (o el maligno) y te tiras de cabeza. Oye, que de algo hay que morirse. Imprescindible: Dejar dictado a un buen amigo/amiga tu epitafio: se murió a gustito.

Nota: El tema A3 es, o lo pillas, o lo perdiste. No suele ser emplazable ni recuperable.

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Cómo esconder a una amante (modo advanced)

>>  lunes, 14 de septiembre de 2009



Me siento un poco salvaje últimamente. Pido perdón por anticipado si molesto a alguien por hablar de algo tan políticamente incorrecto (que, por otro lado, me encanta ;-) ).

Bien, allá vamos.

Os recomiendo, queridos fantasmas, que no tengáis amantes si vuestra relación de pareja se ha establecido en términos de fidelidad sexual. No está bonito. Pero… puestos a hacerlo, hacedlo bien.

Consejos generales:

1. Mejor una amante con casa propia. No compartida. Si es compartida, pasar al punto 2, por las dudas de que el compañero/a de piso se encabrone y lo suelte todo.
2. Ir a un hotel/hostal. Lejos de donde vives (no te salgas de españa, que no hace falta, con que vayas al otro lado de la ciudad, suficiente). No vayas a dejar el DNI ni a pagar con tarjeta. Se espabiladito al elegirlo, a ver si va a venir la familia del pueblo y la llevas al mismo hotel.
3. Mejor que tu amante sepa desde el principio cuáles son los límites de vuestra relación. Será el momento de dejarlo si ella/él desea tener un mayor compromiso y tú no.
4. Jamás liarse con alguien que conozca a tu mujer. Jamás presentarle la amante a tu mujer. Sí, puede dar cierto morbo, pero, si una mujer es una bomba potencial, juntar a dos en esas circunstancias es ser un temerario.
5. Una amante es alguien a quien se esconde. Eso tiene su puntito, porque lo prohibido siempre excita. También puede agobiar no salir a tomar un poco el aire y que la relación se establezca entre cuatro paredes. Tú verás lo que te conviene, pero, mejor continuar con una relación limitada a cuatro paredes que arriesgarse a que la relación esté aireada a los cuatro vientos.

Consejos muy prácticos:

1. Nunca hablar de tu mujer a tu amante. Si tienes problemas con tu mujer, lo hablas con ella o vais a terapia de pareja. Una amante no es una terapeuta. Está muy manido el tema de “estoy contigo porque mi mujer no me entiende”. Sé original, por favor. “Estoy contigo porque me pones y me das la ilusión que creía perdida”. Mejor, dónde va a parar.
2. No utilizar tu teléfono para comunicarte con tu amante. Utiliza en msn, el correo, twitter,… sobretodo, nunca mensajitos al móvil, que son un peligro. Una opción es tener una tarjeta de prepago que uses siempre con ella. Cuando no la uses, guárdala en un lugar seguro, aunque, antes, siempre habrás borrado los mensajes y las llamadas.
3. Las reuniones de trabajo son una buena excusa para quedar, siempre preferible al amigo/a tapadera que puede fallarte.
4. Los regalos… cúrratelo, porque si sacas una cantidad significativa de la cuenta tu mujer se va a enterar. Así que…

Fundamental:

1. Que no sepa dónde vives.
2. Que no sepa tus apellidos.
3. Que no sepa dónde trabajas.
4. Que no sepa tu móvil real, sólo el de contacto.
5. Que no conozca a nadie de tu entorno.

O sea, que seas tú quien controla la situación.

Ahora me vais a decir que no vais a encontrar a ninguna amante que acepte todas esas condiciones.


Yo, las acepté alguna vez.


Besos, queridos fantasmas.


Nota: Queda en tu mano saltarse las reglas porque consideres que tu amante es una persona en la que puedes confiar. En ese caso resultaría bastante irónico, porque serías honesto con tu amante y no con tu mujer. En fín. Piénsalo.

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Cómo joder a una ex (modo advanced)

>>  sábado, 12 de septiembre de 2009



Este post no es recomendable leerlo. Mucho menos, ponerlo en práctica. Si pasáis de estas dos primeras líneas, seguro que os vais a convertir en malas personas y terminaréis vagando por los infiernos de Dante.

Allá vamos.

Partamos de que a nadie le gusta que su ex tenga sexo. Es mas, que preferiríamos que pasase la vida en un monasterio cartujo, con una tabla como cama, con sandalias, sabañones, y un látigo de cinco puntas en la mesilla de noche para los ratos de ocio.

O sea, que jode tela.

Formas de convencer a tu ex de que follas mucho más ahora que antes:

1. Forma “colegas”. Quedas con una amiga que no conozca tu ex. Da igual que sea amiga de toda la vida que nueva. Aunque la maniobra dará distintos resultados en un caso o en otro.
La forma colegas consiste en ponerse de acuerdo con tu amiga en convencer a tu ex de que soys amantes.

A tener en cuenta:
- Tu amiga debe ser bastante hija de puta o bien se la tiene jurada a tu ex.
- Es posible que no encuentres a ninguna amiga dispuesta a putear a tu ex o que no convenzas a una nueva amiga para hacerlo porque tenga principios.
- Es preferible una amiga de toda la vida o que la conozcas hace mucho tiempo, antes que una nueva, porque siempre le quedará a tu ex la duda de si erais amantes cuando todavía estabas con ella.
- Algunas veces, y esto es importante tenerlo en cuenta, este juego de “vamos a hacer como sí”, termina en la cama con la amiga. Eso pasa si tu amiga es una morbosa. Elige bien ;-)

Forma de proceder:
- Acude con tu amiga, un día en que quedéis tu ex y tú. Preferiblemente en un gran grupo. Eso hace más creible la historia. Además, si hay mucha gente, siempre habrá una “buena amiga” que informe a tu ex de lo que ella misma no ha alcanzado a ver.
- No seas evidente. Ante la pregunta de qué tipo de relación tenéis tu “colega” y tú, responde sólo amigos. Trátala con cariño. Cédele el sitio. Preocúpate de que esté cómoda. Pregúntale si quiere beber algo más. Cruza miradas de complicidad….

2. Forma “lo llevas claro”. Esta forma consiste en quedar con tu ex en los mismos términos que antes, pero llevar a una amante real.
Que tu amante sepa o no que quieres putear a tu ex es irrelevante. Porque, más que nada, hay cosas que son evidentes, y, nada más tu ex eche la vista encima a tu amante, sabrá que es tu amante, así que, en este caso, no hay que procurar aparentar nada, dejar que todo fluya y ya está.

Recomendable: Si es una amante real, mejor no le expliques de qué va el tema. Porqué? porque se puede poner celosa y pensar que todavía te importa tu ex si quieres hacerle daño, y pensar que la estás utilizando, y pensar que no es la única mujer que deseas follarte… supuestos todos ellos tan reales como incómodos.

A tener en cuenta:
- Esta forma tiene sus ventajas, como no tienes porqué descubrir tus intenciones a nadie, nadie va a decirte que no ni a juzgarte como la mala persona que eres.
- Si ligas menos que enjuto mojamuto, opta por la primera opción.



De forma general:
- Jamás, y digo, jamás, reconozcas tu verdadera intención. Y menos, ante tu ex o sus amigas. Sólo lo sabréis tu amiga (caso que se trate del método 1) y tú. Para tener más éxito en este punto, es mejor que sea una verdadera amante y que no le hubieras dicho nada.
- Puedes repetir la putada todas las veces que te apetezca, puedes ir alternando el modo 1 y modo 2.

Para muy hijos de puta:
- Si acabas saliendo con la amiga coartada, y esta, a su vez, se convierte en tu ex, utiliza el mismo método para putearla. Eso jode…


Espero que no hagáis nada de esto nunca, queridos fantasmas.

Besitos a todos.

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Guia de seducción (II)

>>  lunes, 31 de agosto de 2009



De la seducción al sexo:

Este punto exige ser bastante cuidadoso. Un paso en falso, y, aunque la seducción haya sido buena, es posible que ella cambie de opinión y prefiera ver una peli subtitulada y en sueco en lugar de tener sexo contigo. Los hombres no cambian de opinión en este punto, cosa que comprendo bastante bien ;-)

A ver, nos quedamos en que él/ella respondía bastante bien a los avances, sostenía la mirada y ha acudido a la segunda o n-ésima cita (demos un voto de confianza a las n-ésimas citas, ya que lo dicen los fantasmas).
Esa cita ha sido para cenar o para ver una peli, se ha hecho tarde o ya era tarde cuando se quedó.

Aquí recomiendo:

- Humor. El humor es una buena manera de romper el hielo. Todas las personas se sienten un poco fuera de lugar la primera vez que tienen sexo con alguien. Hacer alguna broma absurda del tipo “tienes una miguita de pan en el labio, te la voy a quitar”, y quitársela de forma suave con un dedo o con los labios, a pesar de saber, ambos, que no han comido pan y que era imposible, provocará una sonrisa y que el momento del acercamiento sea más placentero. Cómo conseguir este clima queda a vuestra imaginación.

- Juego de manos. Lo que es hacer manitas de toda la vida. Es una buena forma de iniciar el acercamiento sexual. Puedes ofrecerte a leerle las rayas de la mano aunque no tengas ni idea, y, de paso, decirle que te lo estás inventado todo para tocarl@. Le hará sonreir y habrás conseguido lo que buscabas. Una vez cojas su mano, te aconsejo que no la dejes ir. Aprovecha para acariciarla, como preludio de lo que pasará después. Mientras, puedes seguir hablando de algo que os apetezca a los dos. Aunque no tenga relación con tu acercamiento. No te preocupes. El mensaje le estará llegando correctamente (insisto en que no es buen momento para contarle lo del master, algo más relajado, por favor). Si estáis solos, sube la caricia por la parte interna de los brazos y aproxímate.

- El primer beso. Hay varias formas de llegar al primer beso. Yo suelo preferir la directa. Es una pequeña concesión a mi carácter. “Me moría de ganas de hacer esto”, por ejemplo. Debes estar ya muy cerca cuando l@ beses. Tienes que estar segur@ de que lo desea. El primer beso, o se hace bien, o se rompe todo, por muy bien que haya ido la seducción. Funciona mejor un ligero roce. A no ser que la otra persona sea la que demande más.

- A más. Ha llegado el momento. Yo, suelo ser clara, otra pequeña concesión a mi carácter. Prefiero un “ven”. Otras personas prefieren no decir nada y dejarlo como sobreentendido. Pero, es que los sobreentendidos no se suelen entender muy bien.

Consejo super importante: En todo este rito del cortejo, en el que se debe haber hablado lo suficiente, deben haber quedado claras las preferencias sexuales básicas de la otra persona. A ver, cada persona es diferente. Lo que excita a unas a otras las deja frías o les causa repulsión. Por experiencia, la persona hablará de forma más distendida de lo que le gusta durante el rito de seducción que en el mismo sexo. O sea, que si esa persona siente repulsión por el sexo oral (lo siento de veras), a estas alturas, ya deberías saberlo, y respetarlo, porque el respeto es básico para el disfrute en el sexo.

Notas:

Nota 1: A las mujeres les encanta que las desnuden poco a poco y acariciándolas y besándolas mientras. Porqué? Ni idea. A mí eso en especial me da bastante pereza. Pero, mira, alguna concesión había que hacer ;-)

Nota2: A partir de este punto, os remito a la entrada Cómo satisfacer a una mujer, si vuestro amante es mujer, o, al magnífico post de bodydulce: El arte de la felación1, en el otro caso.

Una petición a todas las mujeres del mundo: Sé que algunas me odiaréis por lo que voy a decir, pero, chicas, tumbarse y ya está no es tener sexo.


Besos, queridos fantasmas.

PD: Otro día haré un post sobre el grado advanced :-P

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Guia de seducción (I)

>>  domingo, 30 de agosto de 2009



Lo prometido es deuda, queridos fantasmas.
Antes de nada, avisar de que a esta guía le falta una pieza. Salvo algunos consejos generales, no trata el ligue homosexual. Lo siento. Es, más que nada, porque sigo el sano consejo de hablar de lo que se.

Allá vamos.


El pre:

Tanto si eres hombre como mujer, es aconsejable:

- Ir aseado y resaltar el atractivo natural de cada uno.
Eso significa:
Si eres hombre, aféitate. La barba de tres días le queda bien a Beckam. A las mujeres nos pincha. Si estás algo llenito o muy flaco, pasa de camisetas ajustadas, mejor deja la sorpresa para más adelante.
Si eres mujer: No te pintes como una puerta, salvo para una sesión de fotos, no tiene otra utilidad. Un buen escote es infalible. Si tienes un culo atractivo, resáltalo. Si son las piernas tu fuerte, enséñalas, pero sin pasarse. Deja algo para después.
Para ambos: Cuidado con la moda. Ni ropa de hace diez años ni la última tendencia (por ejemplo los pantalones cagaos).

- Actitud.
El ligue es sobretodo actitud. No liga más el más guapo/la más guapa. El físico es nuestra tarjeta de presentación, por tanto, es imprescindible que resulte atractivo, pero, lo más importante es cómo se lo hagas llegar al otro. Si tú te sientes atractiv@, la otra persona lo sentirá. Se trata de hacérselo saber sin decírselo.
Por ejemplo: Movimientos sugerentes que muestre la mejor parte de ti. Miradas cargadas de significado. Cuidado con pasarse. La vulgaridad repele.

- Si estás en un lugar público y ves a alguien que te gusta.
Si está en un grupo de amigos, tanto si es mujer como si es hombre, lo tienes algo más difícil. Las personas suelen tener una actitud bastante distinta en público de la que tienen en privado. Es posible que le gustes, pero que prefiera hacerse la dura/el duro por lo que piensen los amigos (he visto esta actitud en gente de lo más talludita, suele esconder el miedo al rechazo). Así, lo mejor es separarl@ del grupo. Cómo se le separa? Se habla unos minutos con él/ella y se le propone: ir a bailar, a la barra a tomar algo, a dar un paseo,… echadle imaginación.

- Si quedas por internet. Imprescindible, si pretendes ligarte a esa persona, quedar solos. Si quedáis con más gente, será bastante más difícil.

Un detalle a tener en cuenta de forma general: La relación que se establece entre las personas queda fijada al poco de conocerse. Y suele ser inamovible. Así, que no esperéis ser su amig@ y después algo más. Suele ser tiempo perdido.

Al tema:

- La mirada: La mirada habla de nosotros. Lo primero es establecer contacto visual con la otra persona. Mirarle y comprobar que nos devuelve la mirada. También es posible que sea tímid@. Pero entonces notaréis que se pone nervios@. Si lo que se pone es chul@, pasad, tiempo perdido.

- El acercamiento. Habladle. Escuchadle. Sobretodo si es una mujer. A las mujeres nos suele gustar mucho que nos escuchen. Provocad un contacto físico. Es más sencillo el acercamiento cuando se queda de noche, en lugar público y con mucha gente, porque, o te acercas o no te enteras de nada, pero no es imprescindible. Suele ser apuesta segura comentar algo acerca de su atuendo o complementos mientras tocas lo aludido de forma sutil. Sutil y experta, porque lo que pretendes es acariciar a la persona.

- Señales: Es importante leer su cuerpo. Si la persona mantiene la mirada. Si como consecuencia de un roce se acerca o se aleja. Si devuelve el roce, vamos bien.

- De qué hablar: Se puede empezar con una conversación intrascendente. Pero poco. No es aconsejable contarle el master que estamos haciendo en macroeconomía y pintarle las gráficas, a no ser que sea economista, le ponga, y te pida que se las pintes en el culo. Lo mejor es tocar temas personales, como qué le gusta hacer en su tiempo libre y buscar temas comunes. Cuando haya avanzado la conversación, preguntar qué busca en una persona y procurar adaptarse a lo que pida. Con sinceridad. La mentira no es nada atractiva.

- Ritmo: Cada persona tiene su ritmo. Que una persona se vaya o no a la cama la primera vez que os veis no depende de que seas o no un buen seductor / seductora, sino de su propio modus operandi.

- Básico: Dejar clara tu posición. Si piensas que esa persona te ha respondido pero necesita algo de tiempo, dale el teléfono, déjale claro que te gusta (esto, al gusto, puede ser mediante una insinuación, puede ser claramente, puede ser con un beso…) y emplaza una nueva cita. No dejes nada al azar ni al ya te llamaré. Habrás perdido el tiempo. La próxima cita, que sea en un lugar más íntimo.

- Roles: En toda relación entre personas se establecen roles de comportamiento. En el ligue, aunque la seducción es mutua, una de las personas toma el rol de seductor y otra de seducido. Si prefieres ser el seducido, la forma de operar es similar, salvo que dejas la decisión de tomar las iniciativas a la otra persona. Esta forma de seducción da peores resultados y hay que ser muy experto para saberlo hacer bien. Si eres hombre, olvídalo. Las mujeres están acostumbradas a que las seduzcan.

Regla de oro: Si una persona no ha tenido sexo contigo como máximo la tercera o, si me apuras, la cuarta vez que os veis, eso no pasará. O está jugando o no lo tiene claro (suele pasar con las mujeres). Déjalo, es lo más sensato.





Muchos besos, queridos fantasmas.

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Cómo satisfacer a una mujer

>>  martes, 18 de agosto de 2009

Quién dijo que las mujeres vienen sin libro de instrucciones? Ahí lo lleváis (por supuesto, queridos fantasmas, no es más que una guía genérica y muy personal, y, por tanto, imperfecta, la perfección está en vosotros).

Es importante entender el sexo como un juego en el que interviene todo el cuerpo. Hay que prestarle atención a todo él. Acariciarlo, morderlo, chuparlo, arañarlo, es cuestión de gustos.

Zonas erógenas? Prestad especial atención a: pies, cara interna de las rodillas, culo, axilas, cara interna de los codos, manos y, un clásico, orejas y cuello.

Besos: Suaves, al principio. No se trata de hacer una traqueotomía con la lengua. Besos suaves en los labios, pequeños mordiscos, caricias en la lengua, y, el ritmo, ya lo marcará el momento.

Cuninlingus, ese gran desconocido. El clítoris de la mujer es la zona más sensible del cuerpo. No es más que un pequeño pene con un pequeño prepucio que lo protege. La parte que se ve, el glande, es el clítoris propiamente dicho. En la mayoría de los casos no llega al medio centímetro. El resto, queda escondido dentro de la vulva. Es agradable masajear el clítoris de abajo a arriba. Como se haría con un pene. Coger con dos dedos la parte escondida, un hacer un movimiento de abajo a arriba. A la vez, acariciar con la lengua la parte que sobresale.
Para tener mejor acceso al clítoris, ya que, la mayoría de las mujeres tienen muy poca superficie al descubierto, es aconsejable coger los labios mayores desde arriba, separándolos, y estirarlos un poco, siguiendo la curva del monte de venus.
La forma en la que le gusta a cada mujer que le besen el clítoris es distinta. Hay mujeres que no soportan el contacto directo, lo tienen demasiado sensible. En este caso, conviene besarlo sin quitarle el capuchón. Poco a poco irá excitándose lo suficiente e incluso saldrá por sí mismo.
Otras mujeres prefieren que lo besen por la parte de arriba, justo por el lugar donde el clítoris se une al prepucio. Otras, por la de abajo.
El clítoris, cuando una mujer está excitada, duplica su tamaño.
El ritmo, como en todo, cada cuál tiene sus gustos. Lo normal es más lento al principio. Haciendo circulos con la lengua. Usando cambios de ritmo. Sorbiendo. Pequeños mordiscos (con los labios, por favor). E ir incrementando el ritmo conforme se excita la mujer.
Además de besar el clítoris, a la mujer le gusta que le besen la entrada de la vagina, introduciendo la punta de la lengua en ella. El perineo, que es el trozo de piel que va desde la vagina al ano, y el ano, son dos zonas muy placenteras. Aunque, hay mujeres que tienen manías con estas zonas. Yo no besaría estas zonas la primera vez con una mujer.

El gran mito: El punto G. Queridos fantasmas, existe. No es más que las terminaciones nerviosas del cuerpo del clítoris que llegan a la parte superior de la vagina, como a unos 6 cm de la entrada. El sitio no es exacto. Cada mujer tiene su morfología. Y, algunas, eso dicen los médicos, no poseen este punto. No es cuestión de contradecir a los galenos, pero, será por afición afición, yo siempre lo he encontrado.
La forma de estimular el punto G es, o bien con los dedos o bien con un dildo. Lo siento, chicos, el pene no tiene la forma adecuada para hacerlo. Si se estimulase con el pene, como estaría bastante forzada la situación, al moverse la mujer, ups, terminaría doblándose el pene.
Así que, lo mejor es usar los dedos (uno o dos), de forma que la yema quede tocando la parte delantera de la vagina, en el nacimiento del clítoris. Una vez localizado, masajearlo. De arriba abajo, en circulos, siguiendo la cadencia que os indique ella. Personalmente, prefiero los dedos a un dildo, porque controlo mejor lo que hago.

Masturbación manual. Hay algo que no falla. Pídele a ella que lo haga mientras tú la miras. Es un juego erótico de lo más estimulante para ambos, y es, la única manera, de saber cómo le gusta e ir sobre seguro. No te aconsejo que le pidas esto la primera vez que tengáis sexo, porque necesita un cierto grado de confianza. Así, lo mejor es: separar los labios mayores y poner un par de dedos sobre el clítoris. Moverlos de arriba abajo y formando pequeños círculos. Procura estar seguro de que lo estás haciendo justo sobre el clítoris, si no, puede ser muy decepcionante. El ritmo, ya lo marcará ella. Pero, suele ser lento y suave al principio y más rápido y enérgico cerca del clímax.

La forma en la que cada mujer obtiene placer es tan diversa como las mujeres. A algunas no les gusta la penetración. A otras no les gusta que le toquen el clítoris. Otras prefieren disfrutar frotando su clítoris contra una pierna, el culo o el sexo de la otra persona.
Diversidad, todas somos diferentes.

Un detalle a tener en cuenta: No es la forma de disfrutar lo que define nuestra orientación sexual, sino el sexo de la persona deseada.


¿Qué pensáis de todo ello, queridos fantasmas?


Nota: Gracias, Thot, por tu flor.

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Sexo con mujeres VS Sexo con hombres

Dado que he jugado en los dos frentes, queridos fantasmas, me considero en la obligación moral de informaros de mis sesudas conclusiones:

El sexo con hombres: Los hombres entienden el sexo dividido en dos tiempos:
1.El tiempo de los preliminares. A ver si recitando la plantilla del Madrid en orden alfabético consigo aguantar un poco antes de.. Creo que voy a seguir por la del Barça. El Bilbao, ahora el Bilbao.
2.El tiempo de la penetración. Lo que viene siendo el sexo en sí mismo desde el punto de vista de un hombre. Que puede ir desde unos minutos hasta muchos. Eso depende de la habilidad del mozo. Y de la cantidad de alineaciones que se sepa.

El sexo con mujeres: No tiene tiempos. Al menos, no esos. El tiempo en el sexo con mujeres viene contado por el deseo que sientan esas mujeres, la una por la otra. Normalmente es alternante. Se suele tomar la iniciativa por turnos y el placer por turnos. También se hacen juegos en los que disfrutan ambas, aunque no se persiga como fin el orgasmo. Las mujeres, queridos fantasmas, somos multiorgásmicas (no he encontrado a ninguna que no lo sea). Eso significa que podemos tener sexo mientras queramos. El final de la relación lo marcará la necesidad de dormir, el estar saciada o el agotamiento físico.

Sí, hay hombres sensibles que tienen otra visión del sexo. Que le dan la importancia que merecen a los juegos sexuales. Pero, indudablemente, para ellos los juegos son un camino para alcanzar la penetración. Y con ello, el fin de la relación (no todos, no todos, como dice Jose Antonio "no solo de penetración vive el hombre" ;-) ).

O sea, que:
Chicos, aprended del sexo entre mujeres, vuestras mujeres os lo agradecerán.
Chicas, aunque seáis heteros, os recomiendo, al menos, una vez, tener sexo con una mujer. Os sorprenderá la ternura y la complicidad. Os gustará. Eso no os hará lesbianas, porque para ser lesbiana debe excitarte sexualmente una mujer, pero os mostrará partes de vosotras mismas que no habíais sospechado.

Muchos besos, queridos fantasmas.

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