Síndrome del año nuevo

>>  martes, 5 de enero de 2010




Desde que puedo recordar, todos los años nuevos, me pongo triste.

Me pone triste la fiesta en sí, que siempre me ha parecido vacía. Me parece absurdo que haya que vestirse de verano en pleno invierno. Que la gente vaya borracha. Que la gente se empeñe en celebrar que algo termina y algo empieza, cuando no empieza sino otro día, no termina sino otro día. Lo único que realmente ha pasado es eso, y que hemos arrancado una hoja más al calendario que seguimos la mayor parte de la población mundial. Interesante, al menos nos hemos puesto de acuerdo en algo.

También me ponen triste los balances. Intento no hacerlos, porque no me gustan las imposiciones (la tradición manda), y yo, basta que me digan que hay que hacer algo, para que me entren unas ganas irrefrenables de no hacerlo, y se me ocurran unas justificaciones de lo más convincentes.

He buscado por internet. Parece que hay un “síndrome del año nuevo”. Debe ser eso lo que me pasa a mí.

Lo plasmó estupendamente Carmen Rigalt en El Mundo. Os invito a leerlo.

Queridos fantasmas, también sufrís el síndrome del año nuevo, como yo?

Muchos besos.

6 comentarios :

Alury 6 de enero de 2010, 13:47  

Ni me voy a apuntar al gym, ni voy a empezar dietas ni diarios... Todo sigue igual, quizás estoy un poco más triste porque me estoy dando cuenta de lo rápido que pasa el tiempo y que, dentro de poco, llega el verano y, con él, mis penas...

Pero bueno... mientras, a disfrutarlo todo al máximo.

*** ~~........ALEJANDRA........~~*** 6 de enero de 2010, 18:17  

huy ... ¡¡ que cambio !!! a mi si me gusta esta fiesta.. pero tampoco es que me vuelva loca .. pero me gusta "eso" de pasar de año ... no voy de fiesta, me quedo en mi casita, no me visto de verano , si no todo lo contrario bbbrrrrrr con el frio que hace y hace muchos años que dejé de hacer nuevos propositos para el año nuevo .. pero lo de terminar años horribilis me encanta... besos .

El Traste Nº 27 6 de enero de 2010, 18:26  

Realmente todo es un invento, es decir, celebramos el fin de año porque... ¿Por qué? Realmente no hay nada en especial, somos nosotros los que magnificamos el 31 de Diciembre.
Para muchos es una recarga de su fuerza de voluntad, un verdadero cambio, a otros nos importa un comino. La fiesta si, me encanta, las 12 uvas, la ropa interior roja... Chorradas divertidas jaja.

Por cierto, me gusta el cambio de look del blog.

Euria 6 de enero de 2010, 22:29  

Algo diferente??. Allá va. En Pamplona, que es donde paso yo la Nochevieja, la cena se celebra en familia o con amigos, amigos. A las dos de la mañana quedas con tu gente y sale disfrazado todo el mundo, de cualquier cosa. Prohibido los trajes elegantes..y menos los de verano, joder que frío. La fiesta se hace en la calle, los disfraces son siempre muy imaginativos, todo es color y diversión, como si fueran Sanfermines y estas riéndote con la gente y pasándotelo bien, hasta cuando te canses. Haré una entrada en mi blog y te la dedico. Un beso

tomas 7 de enero de 2010, 23:36  

Yo estoy contigo, a mi no me gusta el cariz de los fines de año, los balances los nuevos deseos de los que te olvidas a la mañana siguiente... si es que superan medianoche, como cierta calabaza.

Un saludo!

Candela 12 de enero de 2010, 9:21  

Alury: Corazón, cuáles son tus problemas esos que vienen con el verano?

Traste: Sí, sólo son convencionalismos. A mí me da que lo que te gusta es quitar la ropa interior roja. A que sí?

Euria: Un año de estos, me voy a Pamplona, a ver qué tal.

Tomás: Sí, muchas cosas no superan la media noche, desgraciadamente.

Besos a todos, chicos.

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