Letras en el Sahara, nace en la red y desemboca en el desierto

Pararse a descansar

>>  domingo, 29 de noviembre de 2009


No sabría decirte si eres tú o soy yo.
Si me apetece estar contigo o me apetece estar, simplemente.
Si estoy cansada de buscar, aunque no supiera que estaba buscando, aunque no supiera, hasta que te encontré.
Sólo sé que, algunas veces, apetece apearte de tu propia vida. Apetece pararse a mirar. Aunque sea sólo a mirar.
Te escondes. Te proteges. Ha sido un comentario generalizado. Yo me reía, nunca sentí que me escondiera de nada. Que me protegiera de nadie.
Ahora, sé que no me escondía, sé que no me protegía, porque no sentí necesidad de protegerme hasta que te encontré.
No tengo pensado desandar lo andado. Mi libertad seguirá siendo mía.
Pero hoy, estoy cansada.
Sólo necesito, apoyarme, apoyarme en tu pecho, y descansar.

Read more...

Las reglas de ella



No era de Sevilla.
Habíamos compartido un café, el de rigor. Un cómo te llamas. Un par de horas de charla mas o menos intrascendente.
- Quieres venirte el viernes? Cena y paseo. Vale?
Me miró profundamente a los ojos.
- Vale.
Era una mujer hermosa. Una mujer hermosa, y un afán inmenso por la discusión. Con lo que me cansa a mí eso. Por suerte para ambas, esa propuesta no suscitó polémica.

En mitad del paseo, nos sentamos a tomar algo al fresco. Charlábamos.
- No me gusta el sabor del sexo de mujer.
- Pues será el de alguna en particular, cada sexo sabe distinto.
- No, de todas.
- Vaya, para no gustarte, has probado a muchas.
- …..
- Pero… si al sexo entre mujeres le quitamos el sexo oral… queda un tanto cojo… Además de que eso significa bastante más, o sea, si yo acabase de besar tu sexo, tú no querrías darme un beso en la boca, verdad?
- Pues no.

A mí esto de las limitaciones sexuales me resulta un tanto incómodo. Se quedó a esa noche. Yo, ya sabía que ella no haría sexo oral. Eso no cambió, en esencia, mi forma de hacer sexo. Para mí es muy importante y agradable el sexo oral. Tanto hacerlo como recibirlo. A ella, no se lo pedí. Y, bueno, antes de hacer o proponer algo, en lugar de pensar en qué me apetecía o qué le podría gustar (como suele ser mi forma normal de relacionarme sexualmente), pensaba en qué no le iba a gustar. Sí, me resultó bastante incómodo. No me sentí libre.

Aunque, siendo sincera, me hizo algo que no me habían hecho antes, y, realmente, me encantó. Yo me había rapado la cabeza. La llevaba al 2 y teñida de rubio platino. Con el moreno de playa el contraste resultaba bastante exótico. A mí me gustaba, a ella también.
Se pasó toda la noche acariciándome la cabeza.

Un verdadero placer. Mucho mejor que el sexo con ella. Ciertamente.

Read more...

El olor de las palabras

>>  domingo, 22 de noviembre de 2009



Siempre pensé que el querer tiene olor a canela. Como la envidia huele a rancio y el deseo huele a intimidad.
Además están los sueños, que huelen a desayuno, porque es entonces cuando te dejan. Y los otros sueños, los anhelos, que, siempre, me acaban oliendo a mujer. (Yo).

Y las fantasías que nunca se cumplen que se acaban convirtiendo en perfume de mujer prohibida. (Diamonique).

Prohibida, como la dirección en la que avanzo. Es un olor a sal marina el que me envuelve y el que me recuerda a aquella sirena varada. (Traste).

Sirena de voz lúbrica, y canto hipnotizante cuyos sonidos me recuerdan a la nada en que vivo.(Ernesto).

El poder de los aromas es tan grande que incluso llegan a transportarnos hasta el pasado, a aquellos momentos fugaces e imborrables que quedaron suspendidos en el aroma a laurel, el perfume a jazmín o el olor a tierra mojada.(Neo)

A mí el aire me olía a vida. Su sonrisa a cielo abierto. Mi deseo despertó con olor a madera y el suyo a pimienta. La pasión nos dejó su olor a fuego y el final nos abrazó con olor a cenizas...así andamos, de casa en casa. (Euria)

Los olores me recuerdan situaciones, gentes y lugares, pero tú olor no me recuerda nada... de los recuerdos no se vive, yo vivo de ti (bg).

Como el olor de la fruta madura, perfume dulzón que envuelve el paladar al morderla.
Como los olores cotidianos, como tu olor, que sólo reconozco cuando lo dejas tras de ti al marcharte.(PAA).



Queridos fantasmas, Euria me ha hecho pensar que sería bonito que cada uno de vosotros escribiera una parte de esta entrada.
Me las ponéis como comentarios, par de líneas o tres y las subo.
Seguro que nos divertimos. Neo, en estos momentos, lo anda haciendo en su blog, en la entrada "versos para armar". Nosotros, usaremos la prosa.
Toda vuestra. Adelante.

Besos, chicos.

Read more...

Su miedo

>>  viernes, 20 de noviembre de 2009


Todo empezó un día. Un día, en realidad, sin nada especial, si no fuera porque fue el día en que todo empezó.
Se levantó temprano, se ducho, se vistió y se tomó su café.
Al coger su maletín y el pomo de la puerta de salida, sintió un escalofrío. Una ventana abierta pensó. Es todo.
Abrió la puerta. La vida bullía ahí fuera.
Empezó a sentirse mal. Le faltaba el aire. La calle era mucho más grande que ayer, ¿es posible eso?
Miedo. Todo a su alrededor se había convertido en miedo.
El miedo no le dejaba ver, no le dejaba respirar, no le dejaba hablar. Pensó que el miedo siempre había estado ahí fuera. Una revelación, seguramente había sido una revelación.
Cerró la puerta. Se arrastró hasta el recibidor. Se acurrucó en el suelo. Justo en el rincón. Es parecido a un abrazo, pensó.
Abrió mucho los ojos mientras miraba su propio suelo. No quería cerrarlos. Si los cerraba volvería a ver el espacio abierto y, su miedo. Su miedo era sólido y gigante, como de hormigón. Su miedo le hacía oir los latidos de su corazón y le nublaba la vista, todo se movía a su alrededor y él sentía que ese mundo gigantesco se lo comería entero.
Cuando conoces tus demonios, no te libras de ellos, había leído una vez.
Se quedó en casa. Necesitaba pensar.

A partir de ahora, su miedo y él, lo sabía, compartirían existencia.
A partir de ahora, debería fingir, lo sabía, la mentira de la normalidad.

Read more...

Tiempos

>>  martes, 17 de noviembre de 2009


Momento: Es el tiempo que tarda en caer una lágrima.

Lapso: El tiempo en que tu mirada y la mía se cruzan. Tus ojos y los míos se hablan.

Ciclo: Será todo el tiempo que pase contigo. Será mientras mi vida y la tuya estén entremezcladas.

Fase: Cuando cambio de humor y me dura más de un día. O más de una luna.

Temporada: Algunas veces, mido así el tiempo que se queda conmigo una amante. Una amante que no seas tú.

Etapa: Este tiempo me mide a mí. Y, algunas veces, me hace tener ganas de ti.


¿Y vosotros, cómo medís los tiempos, queridos fantasmas?

Read more...

Las letras del adios

>>  jueves, 12 de noviembre de 2009


Apenas cerró la boca, supo que se había equivocado.
- Vete, había dicho.
Sus palabras quedaron suspendidas en el silencio. Parecía que el aire se hubiera hecho sólido. Masticaba cada sílaba con cada inspiración, y con cada expiración las devolvía a un aire que parecía crema.
- Vete.
Le pareció que ella lloraba. Siempre le entristeció verla llorar. Sus lágrimas caían por sus mejillas y mojaban las palabras, que se habían hecho muy grandes, y ahora las rodeaban, a ambas.
Vio una gran V de galleta. Una gran E de caramelo. Una gran T de bizcocho, y, la última E, de cebolla, la que le hacía a ella llorar.
Le pareció que la V era de galleta, porque, cuando salió de su boca pensaba ser una V de "Ven".
Le pareció que la E eligió ser de caramelo porque quiso ser la E de "hErmosa". Pero perdió su H. Y quedó atrapada en una palabra que no quería.
Le pareció que la T salió de su boca pensando en ser la protagonista de un “Te quiero”. Pero, fue arrastrada, como las demás, sin voluntad ni fe, ni amor, que son todos necesarios para construir palabras hermosas, y quedaron presas en mitad de una palabra que, nadie, quería.
La última E ya sabía donde estaba. Era una E consciente y triste. Era una E que sabía que haría llorar. Por eso se hizo de cebolla.

Y ella, la mordió.

Read more...

Nada es para siempre

>>  martes, 10 de noviembre de 2009


Ella aprendió, como se aprenden las cosas que no se olvidan, que ni tú estarás ahí siempre, ni ella querrá que lo estés.

Un día, ella empezará a hablar de que ha crecido, de que ha cambiado, de que se ha cansado, de que ha conocido a alguien, de que… ya no es la persona que decidió estar contigo.

Ese día será el final o el comienzo de un nuevo principio. Como, en realidad, son todos los finales.

Ese día ella se irá del todo, o se irá de la forma en que antes estaba. O sólo se irá.

También es posible que seas tú el que decidas que llegó el fin.

Y te quedarás mirando tu nueva vida, construyéndola de nuevo, ladrillo a ladrillo, mientras que repites como un mantra: “nada es para siempre”.

Read more...
Related Posts with Thumbnails

  © Blogger template Simple n' Sweet by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP