Letras en el Sahara, nace en la red y desemboca en el desierto

Guia de seducción (II)

>>  lunes, 31 de agosto de 2009



De la seducción al sexo:

Este punto exige ser bastante cuidadoso. Un paso en falso, y, aunque la seducción haya sido buena, es posible que ella cambie de opinión y prefiera ver una peli subtitulada y en sueco en lugar de tener sexo contigo. Los hombres no cambian de opinión en este punto, cosa que comprendo bastante bien ;-)

A ver, nos quedamos en que él/ella respondía bastante bien a los avances, sostenía la mirada y ha acudido a la segunda o n-ésima cita (demos un voto de confianza a las n-ésimas citas, ya que lo dicen los fantasmas).
Esa cita ha sido para cenar o para ver una peli, se ha hecho tarde o ya era tarde cuando se quedó.

Aquí recomiendo:

- Humor. El humor es una buena manera de romper el hielo. Todas las personas se sienten un poco fuera de lugar la primera vez que tienen sexo con alguien. Hacer alguna broma absurda del tipo “tienes una miguita de pan en el labio, te la voy a quitar”, y quitársela de forma suave con un dedo o con los labios, a pesar de saber, ambos, que no han comido pan y que era imposible, provocará una sonrisa y que el momento del acercamiento sea más placentero. Cómo conseguir este clima queda a vuestra imaginación.

- Juego de manos. Lo que es hacer manitas de toda la vida. Es una buena forma de iniciar el acercamiento sexual. Puedes ofrecerte a leerle las rayas de la mano aunque no tengas ni idea, y, de paso, decirle que te lo estás inventado todo para tocarl@. Le hará sonreir y habrás conseguido lo que buscabas. Una vez cojas su mano, te aconsejo que no la dejes ir. Aprovecha para acariciarla, como preludio de lo que pasará después. Mientras, puedes seguir hablando de algo que os apetezca a los dos. Aunque no tenga relación con tu acercamiento. No te preocupes. El mensaje le estará llegando correctamente (insisto en que no es buen momento para contarle lo del master, algo más relajado, por favor). Si estáis solos, sube la caricia por la parte interna de los brazos y aproxímate.

- El primer beso. Hay varias formas de llegar al primer beso. Yo suelo preferir la directa. Es una pequeña concesión a mi carácter. “Me moría de ganas de hacer esto”, por ejemplo. Debes estar ya muy cerca cuando l@ beses. Tienes que estar segur@ de que lo desea. El primer beso, o se hace bien, o se rompe todo, por muy bien que haya ido la seducción. Funciona mejor un ligero roce. A no ser que la otra persona sea la que demande más.

- A más. Ha llegado el momento. Yo, suelo ser clara, otra pequeña concesión a mi carácter. Prefiero un “ven”. Otras personas prefieren no decir nada y dejarlo como sobreentendido. Pero, es que los sobreentendidos no se suelen entender muy bien.

Consejo super importante: En todo este rito del cortejo, en el que se debe haber hablado lo suficiente, deben haber quedado claras las preferencias sexuales básicas de la otra persona. A ver, cada persona es diferente. Lo que excita a unas a otras las deja frías o les causa repulsión. Por experiencia, la persona hablará de forma más distendida de lo que le gusta durante el rito de seducción que en el mismo sexo. O sea, que si esa persona siente repulsión por el sexo oral (lo siento de veras), a estas alturas, ya deberías saberlo, y respetarlo, porque el respeto es básico para el disfrute en el sexo.

Notas:

Nota 1: A las mujeres les encanta que las desnuden poco a poco y acariciándolas y besándolas mientras. Porqué? Ni idea. A mí eso en especial me da bastante pereza. Pero, mira, alguna concesión había que hacer ;-)

Nota2: A partir de este punto, os remito a la entrada Cómo satisfacer a una mujer, si vuestro amante es mujer, o, al magnífico post de bodydulce: El arte de la felación1, en el otro caso.

Una petición a todas las mujeres del mundo: Sé que algunas me odiaréis por lo que voy a decir, pero, chicas, tumbarse y ya está no es tener sexo.


Besos, queridos fantasmas.

PD: Otro día haré un post sobre el grado advanced :-P

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Guia de seducción (I)

>>  domingo, 30 de agosto de 2009



Lo prometido es deuda, queridos fantasmas.
Antes de nada, avisar de que a esta guía le falta una pieza. Salvo algunos consejos generales, no trata el ligue homosexual. Lo siento. Es, más que nada, porque sigo el sano consejo de hablar de lo que se.

Allá vamos.


El pre:

Tanto si eres hombre como mujer, es aconsejable:

- Ir aseado y resaltar el atractivo natural de cada uno.
Eso significa:
Si eres hombre, aféitate. La barba de tres días le queda bien a Beckam. A las mujeres nos pincha. Si estás algo llenito o muy flaco, pasa de camisetas ajustadas, mejor deja la sorpresa para más adelante.
Si eres mujer: No te pintes como una puerta, salvo para una sesión de fotos, no tiene otra utilidad. Un buen escote es infalible. Si tienes un culo atractivo, resáltalo. Si son las piernas tu fuerte, enséñalas, pero sin pasarse. Deja algo para después.
Para ambos: Cuidado con la moda. Ni ropa de hace diez años ni la última tendencia (por ejemplo los pantalones cagaos).

- Actitud.
El ligue es sobretodo actitud. No liga más el más guapo/la más guapa. El físico es nuestra tarjeta de presentación, por tanto, es imprescindible que resulte atractivo, pero, lo más importante es cómo se lo hagas llegar al otro. Si tú te sientes atractiv@, la otra persona lo sentirá. Se trata de hacérselo saber sin decírselo.
Por ejemplo: Movimientos sugerentes que muestre la mejor parte de ti. Miradas cargadas de significado. Cuidado con pasarse. La vulgaridad repele.

- Si estás en un lugar público y ves a alguien que te gusta.
Si está en un grupo de amigos, tanto si es mujer como si es hombre, lo tienes algo más difícil. Las personas suelen tener una actitud bastante distinta en público de la que tienen en privado. Es posible que le gustes, pero que prefiera hacerse la dura/el duro por lo que piensen los amigos (he visto esta actitud en gente de lo más talludita, suele esconder el miedo al rechazo). Así, lo mejor es separarl@ del grupo. Cómo se le separa? Se habla unos minutos con él/ella y se le propone: ir a bailar, a la barra a tomar algo, a dar un paseo,… echadle imaginación.

- Si quedas por internet. Imprescindible, si pretendes ligarte a esa persona, quedar solos. Si quedáis con más gente, será bastante más difícil.

Un detalle a tener en cuenta de forma general: La relación que se establece entre las personas queda fijada al poco de conocerse. Y suele ser inamovible. Así, que no esperéis ser su amig@ y después algo más. Suele ser tiempo perdido.

Al tema:

- La mirada: La mirada habla de nosotros. Lo primero es establecer contacto visual con la otra persona. Mirarle y comprobar que nos devuelve la mirada. También es posible que sea tímid@. Pero entonces notaréis que se pone nervios@. Si lo que se pone es chul@, pasad, tiempo perdido.

- El acercamiento. Habladle. Escuchadle. Sobretodo si es una mujer. A las mujeres nos suele gustar mucho que nos escuchen. Provocad un contacto físico. Es más sencillo el acercamiento cuando se queda de noche, en lugar público y con mucha gente, porque, o te acercas o no te enteras de nada, pero no es imprescindible. Suele ser apuesta segura comentar algo acerca de su atuendo o complementos mientras tocas lo aludido de forma sutil. Sutil y experta, porque lo que pretendes es acariciar a la persona.

- Señales: Es importante leer su cuerpo. Si la persona mantiene la mirada. Si como consecuencia de un roce se acerca o se aleja. Si devuelve el roce, vamos bien.

- De qué hablar: Se puede empezar con una conversación intrascendente. Pero poco. No es aconsejable contarle el master que estamos haciendo en macroeconomía y pintarle las gráficas, a no ser que sea economista, le ponga, y te pida que se las pintes en el culo. Lo mejor es tocar temas personales, como qué le gusta hacer en su tiempo libre y buscar temas comunes. Cuando haya avanzado la conversación, preguntar qué busca en una persona y procurar adaptarse a lo que pida. Con sinceridad. La mentira no es nada atractiva.

- Ritmo: Cada persona tiene su ritmo. Que una persona se vaya o no a la cama la primera vez que os veis no depende de que seas o no un buen seductor / seductora, sino de su propio modus operandi.

- Básico: Dejar clara tu posición. Si piensas que esa persona te ha respondido pero necesita algo de tiempo, dale el teléfono, déjale claro que te gusta (esto, al gusto, puede ser mediante una insinuación, puede ser claramente, puede ser con un beso…) y emplaza una nueva cita. No dejes nada al azar ni al ya te llamaré. Habrás perdido el tiempo. La próxima cita, que sea en un lugar más íntimo.

- Roles: En toda relación entre personas se establecen roles de comportamiento. En el ligue, aunque la seducción es mutua, una de las personas toma el rol de seductor y otra de seducido. Si prefieres ser el seducido, la forma de operar es similar, salvo que dejas la decisión de tomar las iniciativas a la otra persona. Esta forma de seducción da peores resultados y hay que ser muy experto para saberlo hacer bien. Si eres hombre, olvídalo. Las mujeres están acostumbradas a que las seduzcan.

Regla de oro: Si una persona no ha tenido sexo contigo como máximo la tercera o, si me apuras, la cuarta vez que os veis, eso no pasará. O está jugando o no lo tiene claro (suele pasar con las mujeres). Déjalo, es lo más sensato.





Muchos besos, queridos fantasmas.

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Chiquitín



- Nunca me lo he hecho con una mujer.
- Yo a tu edad tampoco, chiquitín.
- Es que, verás, yo soy maricón, lo tengo claro, pero, me gustaría satisfacer esta curiosidad que tengo.
- Pues nada, nene. Uno de estos días, en la facu, le pides el favor a una amiga, que andan muy sueltas las niñas de hoy en día, y te quitas la espina.
- Tú tienes mejor polvo que todas esas niñas.
- Muy clarividente te veo esta noche. A ver si alguna de aquel grupillo llega a la misma conclusión y me propone algo.
- Además, tú tienes experiencia con hombres, no?
- Chiquitín, eres un cielo, en serio, pero yo, en la cama, me meto para disfrutar, y no te quito la razón, tú te ibas a llevar un buen polvo, pero yo, a estas alturas, virgen nada más me gusta el aceite. Está además el detalle sin importancia de que yo soy les y tú un tío, claro.
- Y si te lo pide Dexter?
- A ver, chiquitín, que seas el amante de mi mejor amigo no te da derecho a follarme. Si acaso a pedirlo.
- Pues me pones.
- A mí tú me das mucha ternura. Es que eres un cielo.
- Puedo cogerte el culo?
- Puedes, puedes.


Besos, queridos fantasmas.


Nota: No me olvido de la guía de ligue. Le estoy dando forma. Otro día os la paso.

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El gran dilema del armario

>>  sábado, 29 de agosto de 2009




- Qué me pongo?
- No sé cielo, si cualquier cosa te queda bien.
- Pero, qué va a llevar la gente?
- Es una cena informal.
- Y qué significa una cena informal?
- Mira, yo voy a ir de vaqueros.
- Es que yo no quiero ir de vaqueros.
- El conjunto verde te queda muy bien, cariño.
- Me queda pequeño. No me lo puedo poner. Qué pasa, no te habías fijado en que he engordado?
- Cariño, a mí me gustas tú, como sea que estés.
- Es que no me miras.
- (suspiro de resignación) A ver, prueba con el conjunto ese de tonos tierra que te pusiste el otro día.
- No puede ser, porque fuimos con la misma gente, y no puedo repetir.
- Y ese vestido negro de verano con el que estás tan guapa?
- Cuál te gusta más el negro o el estampado?
- No sabría elegir.
- Pues alguno te tiene que gustar más, o es que te da lo mismo lo que me ponga?
- El negro, cariño, el negro.
- La última vez que salimos te hice esa misma pregunta y me dijiste que el estampado. No te tomas en serio lo que te digo. No me tomas en serio. Y yo… yo no sé qué ponermeeeee.



Justo en estos momentos, es en los que me planteo seriamente un cambio de acera. O meterme a monje budista. Claro que... si me metiera a monje budista tendría que hacerme homosexual. Los monjes tienen sexo?. Uf, que mañana más dura de planteamientos llevo.

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Mis primeros pasos (II)

>>  jueves, 27 de agosto de 2009





Visto que, aparte de una ostia, poco más podía sacar de la Hulk, nos fuimos a un after.
- Carmela, cielo, son las 5, me caigo de sueño.
- Pues haces mal, tú esta noche no has venido a dormir.
- Nena, tú seguridad me asusta mucho.
- A ver, a lo nuestro, qué piensas de lo que tienes por delante?
- Que acaba de entrar una chica preciosa.
Sí, era preciosa. Se llamaba maría.
- Vosotras dos, esta vez, haced el favor de poneros a una distancia prudencial, que aún intento recuperar la respiración por lo de la Hulk.
- Sólo si sigues mis instrucciones.
- Cómo me darás tus instrucciones?
- Pues verás, ella estará mirándote a ti, y, nosotras, rocío y yo, detrás de ella, a unos pasos, charlando tranquilamente. Tienes que hacer con ella lo que yo haga con rocío. Si no me haces caso, nos acercamos y le metemos mano.
- Tú estas segura de que esto es un favor?
- Confía en mí.
Carmela, mientras hablaba con rocío, acercó tímidamente la mano a su cintura y me miró con mirada asesina. Hice lo propio. Bien, no me rechazó.
Carmela se acercó al oído de rocío a decirle algo. Me volvió a mirar con mirada asesina. Vale, que yo no sabía que eso era también por la estrategia. Vale, me acerqué a su cuello y le dije algo al oído. Se estremeció. Me pareció que eso era buena señal. Le guiñe a carmela.
Carmela cogió de la mano a rocío. Yo le dije con la mirada a carmela que no. Carmela y rocío se acercaron.
- Hola chicas.
- Hola, respondió ella.
Yo no hablaba, yo pensaba en cómo se puede matar a dos amigas y no dejar huellas.
- Veo que ya conoces a nuestra candela.
- Sí, es muy guapa, dijo ella.
- Tú si que lo eres (ahí estuve fina).
- Bueno, pues nos vamos a la barra a tomar algo, ahora nos vemos.
Esto último fue una amenaza. Vale, carmela. La tomé de la mano. Ella me respondió.
Una vez acojonada yo, no me atreví contradecir a carmela, me pidiera lo que me pidiera.
Carmela acarició la espalda de rocío. Yo acaricié la espalda de maría.
Carmela se llevó de la mano a rocío a bailar. Yo, me llevé a maría.
Bailando, a unos pasos de mí, carmela tocaba a rocío. La acariciaba. Parecían roces casuales. Yo, sabía que no lo eran. Yo, y maría, que era un reflejo fiel de rocío.
- María dice que se viene para casa.
- Que te va a que te la quito en un par de minutos.
- Tú no harías eso porque eres mi amiga.
Me hizo una pedorreta. Por suerte, sólo era una broma. O no?
- Pues eso, chicas, que nos vamos. Ya os veo mañana. Besos.
- Hasta mañana cariño. Nos ibas a invitar a merendar, no?

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Mis primeros pasos (I)




El ligar es un arte.
Yo, a pesar de no tener inhibiciones, ni tabúes, ni verguenzas, y tener un cierto atractivo físico, pues, de ligar, no tenía la más remota idea. Además, con la sinceridad que me caracterizaba (y sigue caracterizando), era capaz de ir directamente a la chica que me gustaba y decirle: me gustas, te vienes a casa? No, nena, no son formas, me aclaró mi carmela.
- Hoy tú mojas.
- Pues, como no moje contigo…
- Que hablo en serio.
- Y yo, cariño, y yo.
De esto hace ya unos 6 años. Esa noche, salimos de marcha, mi carmela, rocío y yo. Rocío iba como apoyo logístico, porque, ambas, habían llegado a la conclusión de que yo ligaba esta noche.
- Si te hace falta.
- Sí, y yo estoy de acuerdo contigo, pero no tengo ni la más remota idea de cómo se hace. Hasta ahora, me han ligado.
- Pues mal hecho, eso es de las cosas más importantes de la vida.
Entramos en el primer pub.
- Cómo ves al ganao?
- Pues, hay alguna que no está mal.
- A ver si te me vas a poner tiquis miquis, mira que estamos hablando del rollo de una noche.
- Joder, vale. Aquella que tenemos enfrente. Qué te parece a ti?
- No está mal, ve a decirle algo.
Como la inepta total que era, fui, y le dije algo.
- Qué le has dicho?
- Le he preguntado cómo se llama.
- El colmo de la originalidad.
- Y qué quieres?, no me has dicho qué tenía que decir.
- Esto va a costar. Que sepas que ni rocío ni yo nos separaremos de ti un palmo esta noche hasta que no te lleves a una tía a la cama.
- Y qué he hecho yo para merecer ese “favor”?
- Es que te queremos, cielo.
- Joderrrrr.
Ella se llamaba susana. Aunque nosotras la llamamos Hulk. Era culturista. Muy culturista. De mi altura, pero tenía unos hombros que me ocupaban todo el campo visual. No estaba mal, pero daba un poco de miedito.
- Carmela, por el amor de dios, no le metas mano a la Hulk mientras hablo con ella que me va a hacer una desgraciá.
- Cielo, el ligar conlleva acercamiento físico.
- Sí, si de eso mismo te hablaba yo.
Carmela quedaba a mi izquierda, rocío, a mi derecha. Ambas estaban de espaldas a nosotras, y aquello estaba lleno de gente. Así, Hulk, no sabía que eran las manos de ambas las que andaban por su anatomía. Pensaba, en su sana inocencia, que eran las mías.
- Tiene un buen culo Hulk.
- Carmela, quitale las manos del culo que me va a matar.
- Pues le debes gustar, porque rocío le acaba de rozar el coño y ni se ha inmutado.
- Y porqué no vais a echar un polvo con alguien o algo?
- Nos lo agradecerás, cariño, ya verás.
Por otro lado, mis avances en la charla con Hulk no estaban dando mucho resultado.
- Qué te dice la Hulk?
- Es pelín lerda, pero.., vale, vale, no me pondré melindrosa.
- Eso.
- Dice que busca el amor de su vida.
- Coño, y tiene que buscarlo esta noche?
- Ya, si yo le he hablado de destino y todo ya.
- Y ella que ha dicho?
- Que sí, que ella eso del destino lo ha visto mucho en las pelis de amor. Y, también en las de Van Dam, que son las otras que ve.
- Anda que has tenido un ojo tu…

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Dormida

>>  miércoles, 26 de agosto de 2009




Hoy soñe que venías.
Era un sueño como todos. Una noche como todas. Eras tú la que lo hacías diferente. Tú.
Nos escondimos y yo te besaba. No sé porqué nos escondimos en el sueño. Tampoco me importó. Tú, eras mi regalo.
Aún tengo marcadas las sábanas en mi rostro, aún me marca tu sabor en mi boca.
Tú te arqueaste. Quedaste sobre mis brazos como dormida. Yo te miré. Te abrí la camisa, que olía a ti, como mi sueño, como, algunos días, huelen los retazos de mi vida que elijo yo.
Te besé tu pecho, que sabía a sueño. Tú ronroneabas. Yo luchaba por vencer mi sueño. Ese, que me había llevado a ti, ese, que podía separarte. Separarnos.
Hundí mi cabeza en tu vientre. Me gusta que me acaricies el pelo mientras yo me quedo dormida sobre ti. Me gusta la inminencia de tu sexo, tan cerca y tan lejos, y el sabor de tu piel.
Creo que me dormí dentro de mi sueño. Que me dormí sobre ti.
Al abrir los ojos, una pequeña lágrima corría por mi rostro. La probé. Sabía a ti.

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