Cecil y Paz

>>  martes, 22 de junio de 2010



Conocí a Paz en una reunión de una asociación de lesbianas a la que solía ir. Hace ya muchos años de esto. No sé porqué estos días pienso en ello. Debe ser la inminencia del día del orgullo que me hace recordar.

Paz, era mujer normal. Yo diría que atractiva. Sí, a mi me gustaba. Era, seguirá siendo, educada, trabajadora, con estudios. Su sonrisa, franca, era lo que más me gustaba de ella.

Tenía una pareja desde hacía años: Cecil. Ella, Cecil, era femenina, atractiva, con una bonita melena castaña rizada. Investigadora de profesión. Discreta. Al menos así la recuerdo.

Habían vivido juntas durante años, cuando yo conocí a Paz. Ella acudió a la asociación porque se sentía atrapada. Se sentía sola. No creo que la gente que conociera en esa asociación, ni tampoco yo, consiguiéramos nada más que distraer su atención un momento. Tampoco creo que ella buscara, realmente, solucionar sus problemas. Quizás sólo buscase un respiro.

Cecil quería a Paz. Paz quería a Cecil. Era, quizás, lo que más claro tenían ambas. A partir de este hecho, todo lo demás se vuelve muy complejo.

Cecil no se consideraba lesbiana. “Eres tú, Paz”, decía, “tú eres la lesbiana”. “Yo, te quiero, es cierto, pero yo no soy lesbiana. Un día aceptaré una cita, de uno de mis compañeros del laboratorio, me liaré con él, y dejaré de vivir contigo. Somos compañeras de piso. Eso es todo”.

“Llevamos ya muchos años juntas, Cecil. Nuestra vida es estupenda. Nos queremos. Nos apoyamos. A qué tienes miedo? Por qué quieres negar lo evidente”

Me contó Paz que Cecil no tenía sexo con ella. El sexo, entre ellas, consistía en que Cecil se dejase hacer y Paz hiciera. Y después, para Cecil, venía el arrepentimiento. El llanto. La negación.

“No soy lesbiana, Paz. No lo soy”.

Paz, ni siquiera podía desnudarse delante de ella. “No, Paz, por favor. Desnuda se hace demasiado evidente que eres una mujer.” “Cecil, SOY UNA MUJER”.

Hace muchos años que perdí el contacto con Paz. Creo que se compraron un piso juntas. Creo que seguirán juntas.


Espero que la vida te haya besado en la boca, querida amiga. Querida Paz.

6 comentarios :

Javier Sanz 23 de junio de 2010, 0:29  

Parece una relación difícil... Aunque en la relaciones humanas todo es posible.

Un beso

Ferchuline 23 de junio de 2010, 5:48  

Me gusta que me cuenten historias, me gusta saber de otros, y a veces sentir que en algun punto de alguna de ellas, de alguna de esas historias..de una manera poco "escandalsosa" o quizas muy igual, me identifico. Es todo lo que puedo decir hoy..gracias Cande!

Besotes

Linda historia, creo que habia amor ahi =)

Neogeminis 23 de junio de 2010, 14:54  

Las historias "distintas" suelen ser conflictivas, aunque haya intención de sincerarse y asumir las consecuencias no todos lo pueden hacer con igual apertura. Estas chicas, por ejemplo, asumieron su relación pese a las dificultades y conflictos personales. Creo que esa actitud las ennoblece.
Ojalá sigan siendo tan felices como nos cuentas.

Un abrazo.

Alury 23 de junio de 2010, 18:44  

Realmente odio las tarjetas de visita, los prospectos, los clichés, estereotipos... ¡joder! ¿Por qué ser una cosa u otra? Debemos enamorarnos de las personas.
Cecil tiene un problema... ¿Debe ponerle nombre a lo que es? ¿O debe tener claro si quiere a Paz o no?
¡Qué más da si te hace feliz!

La_Esperada 24 de junio de 2010, 7:42  

Hola Candela!

Por desgracia, hay muchas Ceciles enamorándose de Paces por el mundo. No crees?

Besos!

Candela 27 de junio de 2010, 12:55  

Javier: Lo era. Me gustaría que hubiera mejorado con el tiempo, pero, tenía pinta de seguir toda la vida así.

Neo: No creo que haya que apostar por el amor, si eso nos destruye, que era el caso de mi amiga Paz. Además, querida Neo, es posible establecer una relación "diferente" y que eso ni implique sufrimiento. Basta con normalizarla. En españa ya se ha avanzado mucho al respecto.

Alury: Sí, nuestros pasos han hecho que ahora vuestra generación sea más libre. Me refresca tu actitud, guapa.

Esperada: Sí, guapa. Conozco yo a unas cuantas. Desgraciadamente, poco puedo hacer yo, poco pude hacer.

Besos a todos, queridos fantasmas.

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