Mi segurata

>>  miércoles, 28 de julio de 2010




Ayer tarde, andaba yo por el super, en el proceso de avituallamiento. Hasta ahí, una tarde totalmente normal.

Oí un “buenas tardes”. “Buenas tardes”, respondí. El segurata, que se acababa de cruzar conmigo.

No sé cómo se llama. Probablemente, él tampoco sepa mi nombre. Creo que no llevaba su uniforme completo. Supongo que acabaría de empezar su turno. No me fijo demasiado, pero, su uniforme habitual consta de pantalón y camisa, y, la camisa que llevaba ayer, me pareció de calle, negra, ajustada, y con el cuello subido. “Habrán cambiado de uniforme?”, pensé. Y luego pensé, “a ver cómo le queda a las chicas”.

La verdad, voy a ese super porque, aparte de que me gustan sus productos, me gustan un montón las chicas que trabajan allí. Creo que deben ser cinco. Y, todas están buenas menos una. Así que, tengo la certeza de que, mire donde mire, veré algo bonito. Menos el segurata, claro, que, tengo que reconocerlo, está estupendo, pero, me iba a dar lo mismo que fuera Brad Pit.

Andaba yo en estas cavilaciones cuando me fui a pagar, y, como me cobraba la menos agraciada de las chicas, miré detrás de ella, y me vi al segurata. Le sonreí, es que soy así de amable. La cajera, llega al final de mi compra y añade una botella de Marlot del 2008. Me quedo a cuadros (sabéis que soy abstemia), y, bueno, le digo, “oye, esto no es mío”. “Sí, es un regalo”. Me explicó ella.

Volví a mirar al segurata, que corroboraba su versión asintiendo. Miré el resto de la cinta transportadora y vi que dos botellas iguales estaban sobre ella, una para cada cliente que estaba en ese momento en la caja.

“Soléis regalar cosas a los clientes?”, pregunté a la chica. “De vez en cuando. Hay artículos que son sólo para regalo”.

Le di las gracias, tanto a la chica como al segurata, porque me di cuenta de que había sido él el que trajo las botellas, y él, en ese momento, se separó de la caja y se movió.

Impresionante.

Su camisa sólo tenía un botón abrochado. Estaba toda ella abierta. Quedaba al descubierto todo su torso. Moreno. Un pecho y unos abdominales preciosos. Está muy bien este segurata, pensé. Inmediatamente, mi imaginación fue a la chica que me suele atender. “Cómo le quedaría esa camisa, tal que así, a mi cajera?”.

Para un mismo día, creo que está bien. Me habían regalado vino y me habían hecho un striptease.

Solo que… la persona equivocada. Pequeñeces.



Besos a todos, queridos fantasmas.

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El verano

>>  domingo, 18 de julio de 2010




Al pensar en el verano, hay muchas cosas que me vienen a la cabeza. Algunas de ellas me gustan, otras, no tanto.

Os referiré varias. Vosotros completáis la lista, vale?


- Las reposiciones de las series en la tele. Por favor, ya van como 50 de verano azul.
- El cierre de la administración pública. Si necesitas hacer algún papel, vas listo.
- La señora gorda con la tortilla de patatas que te jode el día de playa.
- Todos los demás, que también te joden el día de playa. Por qué no emigran todos a Australia en verano? Ya, mejor emigro yo.
- Las chicas en toples/bolas que te alegran el día de playa. Claro que, para eso, tienes que ir a una playa distinta a la que va la señora de la tortilla.
- Los niños dando por el culo. Aunque no haya niños, es un gran misterio, siempre termina uno o dos dándote por el culo.
- La calor. La inmensa calor que hay en esta mi tierra. 50 grados inmisericordes algunos de los días.
- La desgana de tó. Claro, que, con esa calor, sólo quedan ganas de morirse, e, incluso, la perspectiva de la señora gorda de la tortilla te parece interesante como alternativa.
- Los atascos cuando se te ocurre salir de la ciudad.
- La ciudad desierta, cuando te quedas en ella. Llegas a trabajo en un plis. Claro, que, coges un complejo de ser el único humano trabajando muy grande.


Anexo de la Esperada:

Los aparatos de aire acondicionado goteando sobre tu cabeza cuando se te ocurre ir por la acera de las calles.

- Los comentarios con los compañeros acerca de a quién le queda cuánto para coger las vacaciones. Y nunca eres tú quien se va antes.

- La facilidad para encontrar aparcamiento en casi cualquier parte de la ciudad, a casi cualquier hora.

- Los contrastes de piel entre los que aguardan impacientes las vacaciones y los que ya volvieron.

- Los centros comerciales como únicos oasis de las ciudades.

- Los blogs llenos de deseos de vacaciones.

Anexo de Eo:

Del verano me gusta: Comer helados y que se haga de noche más tarde.

Del verano no me gusta: El jodido calor y la frase "vamos a la piscina?" (yo es que soy de secano).

Anexo de Thot:

El verano invita a...

.- Levantarte temprano y ser el primero en pasear por la playa!

.- O por la tarde, pararte con algun/@s amgi@/s por la playa, tomarte algo fresquito y ver pasar el tiempo, entre conversaciones y contemplar el paisaje...

.- jajja y ahí entra uno de los mejores disfrutes del verano, ver a la gente (para mi y para ti las mujeres) lucir su lindo cuerpo y cuidado moreno!! (me dices qué cuando me voy para allá?? jajja, en septiembre, así que vente tu para acá ;) )

.- Para mi verano significa descanso, compartir, ocio...


…….

Me decís y os añado.


Besitosssss.

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Matrimonios forzados

>>  lunes, 5 de julio de 2010



Esta mañana, en el 20 minutos, he encontrado una noticia digna de mención:
Matrimonios forzados.

En una primera lectura, nos indignamos ante la manipulación de estas personas, sólo por su orientación sexual.

Pero, si lo leemos más detenidamente, es bastante más interesante lo que no dice que lo que dice. Habla de homosexuales. Hombres, homosexuales.

La razón, sencilla. No es que a las mujeres homosexuales, por contra, se las respete y no sean objeto de esta denuncia. Es que, simplemente, las mujeres homosexuales no existen.

Esa es la gran verdad. La verdad que no se ve.

La mujer es invisible. Sus problemas, ignorados. Ante su orientación sexual, como cualquiera otra de sus circunstancias, ni siquiera se hace necesario oponerse, o luchar contra ello, porque no existe. Es irrelevante. De hecho, sospecho que, el lujo de tener una orientación sexual, corresponde, en cualquier caso, a los hombres.

En nuestro primer mundo, lleno de derechos, tampoco queda tan lejos esta verdad: Hace unos años, hablaba con una “amiga”, sobre mi orientación sexual.
- Yo creo que las lesbianas son esas mujeres que son tan feas que no son capaces de conseguir ningún hombre, y, bueno, se tienen que conformar con una mujer.
- Ah, claro, y, en mi caso en particular, crees que es ese mi problema?
- No sé. Algo malo debe pasarte, tú sabrás.


Nos queda aún un largo camino. Qué os parece si lo recorremos juntos?



Besos, queridos fantasmas.

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